Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela
Oh, Nuestra Señora de Coromoto,
cuya misericordia ningún pecado consiguió detener,
y a cuyo poder la voluntad más empedernida no
consiguió resistir: Ten pena de mí, tan pecador y
tan endurecido”, dijo el Prof. Plinio Corrêa de
Oliveira, al comentar esta advocación
de la Santísima Virgen María.
Corría
el año 1591 cuando los españoles se adentraron en
Guanare con la intención de hacer efectivo el
dominio de la Corona.
Efectuado el reparto de tierras, encomendados
los naturales del lugar y fundados los primeros
asentamientos, la región comenzó a poblarse y los
campos de cultivo a extenderse.
Ocurrió al cabo de unos años que unas cuantas
familias indígenas se fugaron hacia los montes,
deseosas de escapar del convivio organizado y las
labores agrícolas. Se establecieron tierra
adentro, en las comarcas situadas entre Gianare y
Boconó contiguas al río Tucupido, donde vivieron
despreocupados, cazando, pescando y sin ningún
tipo de cuidado.
Milagrosa aparición
Varios años después un jefe nativo de nombre
Coromoto, atravesaba un riacho junto con su mujer,
cuando se les apareció la Santísima Virgen
ordenándoles en su propio idioma que se dirigieran
a donde moraban los cristianos “...para recibir el
agua sobre la cabeza y así entrar en el Cielo”.
Obedientes, los indígenas se encaminaron a la
hacienda de un buen español llamado Juan Sánchez,
situada en el ángulo formado por los ríos
Guanaguanare y Tucupido y se pusieron bajo su
mando para aprender de los religiosos el catecismo
y las enseñanzas de la Iglesia. Sin embargo, el
cacique, añorando su vida pasada, decidió regresar
con su familia a la selva ya que no lograba
adaptarse a la civilización.
La Virgen de Coromoto
El 8 de septiembre de 1652 se encontraba el
cacique listo para abandonar la hacienda cuando la
Santa Madre, rodeada de una luz resplandeciente,
se le apareció en la puerta.
-“¡¿Hasta cuando me vas a perseguir?!, gritó el
indio presa de furia y temor y agregó:
- ¡Por ti dejé mis tierras y he venido a padecer
trabajos! ¡No he de hacer lo que me mandas!”. Su
esposa y su hermana, con el que se hallaban en la
cabaña, le reprocharon el tono con que le hablaba
a la hermosa Señora mientas Ella, sonriéndole
dulcemente, comenzó a acercársele.
Al ver eso el salvaje Coromoto tomó una flecha
y tensando su arco, le disparó y como la Señora
seguía aproximándose, la quiso empujar. Al
hacerlo, Aquella desapareció, dejándole en su mano
una pequeña estampa con su retrato.
El prodigio dejó consternadas a su mujer y su
hermana pero el cacique siguió empecinado en
regresar a la espesura. Y así lo hizo.
Tiempo después recorría la selva cuando una
serpiente mordió su tobillo. Y sintiéndose en
peligro de muerte, pidió a gritos el Bautismo, que
le fue administrado por un sacerdote de Barinas,
falleciendo meses después, ya con el nombre
cristiano de Angel Custodio, rodeado de su
familia.
El Gran Santuario
Nuestra Señora de Coromoto se presentó ante los
aborígenes como Reina Misionera, instándolos a la
conversión por la salvación de sus almas y
dejándoles como don precioso una reliquia con su
imagen, la misma que hoy se venera en al gran
Santuario Nacional de Coromoto.
Cuando el cacique guanare huyó a la selva, la
sagrada imagen fue recogida por don Juan Sánchez,
el encomendero español del lugar, y llevada a las
autoridades eclesiásticas de la región quienes la
depositaron en su iglesia (1654). Allí estuvo
expuesta dentro de un relicario hasta 1987 cuando
fue llevada al gran santuario donde permanece
hasta el día de hoy, para veneración de los miles
de fieles que acuden a diario a orar.
Su primer templo fue reemplazado por otro en
1710, destruido por el terremoto de 1782. El 7 de
octubre de 1944 el Papa Pío XII declaró a Nuestra
Señora de Coromoto “Celeste y principal Patrona de
toda Venezuela” y el 24 de mayo de 1949 elevó su
santuario a Basílica. El 11 de septiembre de 1952
el Cardenal Arzobispo de La Habana, Miguel Arteaga
y Betancourt en representación del Santo Padre
coronó canónicamente la imagen, y a partir de
entonces los venezolanos conmemoran su fiesta tres
veces al año, el 2 de febrero y el 8 de septiembre
y el 11 del mismo mes.
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