Nuestra Señora de la Paz de Belpasso
11
de mayo

Aparición de la Roca de Belpasso
La Santísima Virgen se manifiesta a Rosario
Toscano (un joven de sexo masculino) en su casa de
Catania con tres aparicionespreparatorias (4, 5 y
7 de mayo de 1986). Él ve sólo una misteriosa
luz y escucha una voz de mujer que lo exhorta a
rezar por los pecadores y a tener confianza por la
enfermedad viral que lo debilita desde meses
atrás, haciéndolo ausentarse muy seguido de la
escuela.
En la última de las tres apariciones
"preparatorias" (8 de mayo de 1986) la misteriosa voz
se revelará como la Inmaculada Madre de Dios, y dirá
al joven que deberá ir el domingo 11 de mayo a las
proximidades de la casa de campo de su abuelo paterno
en Belpasso, para verla enteramente.
Al tiempo de las apariciones Rosario tenía 15 años,
habiendo nacido en Catania el 22 de junio de 1971.
Hijo único, vive en medio de una familia de buena
posición económica, a causa de la buena marcha
comercial del padre. Durante su niñez nada hacía
presagiar la experiencia de las apariciones. Toda su
vida escolar y parroquial se desenvuelve en Catania,
donde viven los suyos, y donde su padre, recientemente
fallecido, ha trabajado.
LOS MENSAJES
El mensaje fundamental de la 1ª aparición (11
mayo 1986) pone de relieve la importancia de la
celebración eucarística y de la fe, como don para
custodiar y cultivar en la Iglesia y para el futuro de
la Iglesia, subraya luego el valor de la oración como
experiencia de la presencia de Dios y el valor de la
humildad como premisa de una verdadera conversión,
presupuestos éstos de todo apostolado.
La 2ª aparición pone la atención sobre las
realidades celestiales y por lo tanto, por una
parte invita a invocar a los ángeles como ministros de
la gloria de Dios contra las potencias del maligno, y
por la otra exhorta a tener un mayor cuidado sobre los
agonizantes para que en su traspaso del tiempo a la
eternidad, tengan toda la asistencia espiritual
necesaria.
Desde la 3ª aparición (1 junio 1986) hasta la 11ª
(18 septiembre 1986) los nueve mensajes están
centrados en la acción del Espíritu Santo Amor
infundido en los corazones (1 junio 1986) y que se
manifiesta junto con el Padre y el Hijo en la creación
(8 junio 1986). Tal esplendor se expresa ante todo y
en la forma más alta en el Corazón de la Virgen Maria
(aparición importantísima del 18 junio 1986) pero la
Santísima Virgen quiere ayudarnos a hacer resplandecer
también en el corazón de los creyentes esa presencia
divina iniciada con el bautismo, exhortándolos a
combatir las debilidades y el pecado al cual están
sujetos, recordando el sacrificio de Cristo (1 julio
1986; 8 julio 1986; 18 julio 1986) e invocando los
dones del Espíritu para servirse de ellos de la mejor
manera (1 septiembre 1986); 6 septiembre 1986) y ser
así transformados en el amor perfecto del Señor (18
septiembre 1986).
Desde la 12ª aparición (23 noviembre 1986) hasta la
18ª (1° abril 1987) los siete mensajes denuncian las
estructuras de pecado presentes en el mundo de hoy en
día, evidenciando sus consecuencias, llamando la
atención sobre el destino próximo de la humanidad y al
mismo tiempo sobre el destino último de nuestra
existencia (las visiones simbólicas del infierno, del
purgatorio y del paraíso). Los mensajes también
muestran los medios (la consagración al Corazón
Inmaculado de María y al Sagrado Corazón de Jesús)
para obtener aquello que de bueno pueda reservar el
futuro y para evitar todo lo negativo que ese mismo
futuro pueda plantear.
Desde la 19ª aparición (1° mayo 1987) hasta la 24ª
(1° octubre 1987) los seis mensajes subrayan el
aspecto cultual a determinar: tanto en la Roca de
Belpasso: la Capilla para la celebración eucarística
(1° mayo 1987); la procesión e adoración eucarística
(1° junio 1987); la celebración del Rito de la
Penitencia (1° julio 1987); tanto en las mismas
comunidades, haciendo referencia a los aspectos
culturales en los que el mensaje de Belpasso pone de
relieve: la plegaria íntima de cada jueves de la
semana durante la Santa Comunión en la propia
parroquia para interceder por la conversión de los
pobres pecadores y la Hora Santa de adoración dedicada
a Jesús-Eucaristía (1° agosto 1987); el apostolado de
la oración, de la caridad solidaria, y el del
sacrificio (1° septiembre 1987); la mayor
profundización del apostolado del sufrimiento
redentivo y las indicaciones a vivir en el espíritu de
oración con algunas sugerencias y medios para
actuarlos mejor (1° octubre 1987; 7 octubre 1987).
Por invitación de la Santísima Virgen en la aparición
del 1° octubre, Rosario el 7 de octubre de 1987
hacia las tres de la tarde, se dirige hacia un
grupo de árboles que él ya conocía.
El muchacho entonces aquel día, dejando un poco atrás
a sus padres que lo habían acompañado, se adentró en
medio de estos árboles. Y recibe la gracia particular
para el bien común del pueblo de Dios. Se trata de
locuciones auditivas provenientes del Señor Jesús.
En tales circunstancias recibe una plegaria en
forma de rosario dirigida a Jesús, camino, verdad y
vida. Ella ofrece un punto de meditación sobre las
palabras de Jesús: "Yo soy el Camino, la Verdad y la
Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis,
conoceréis también al Padre" (Jn 14, 6-7)
La misma tarde, durante la Santa Misa celebrada en la
iglesia de Santa Maria de la Guardia en Belpasso,
él recibió en locución una suerte de pequeña ayuda
para los niños, preparatoria al rezo del santo rosario.
El sábado 10 de octubre, durante la Santa Comunión,
le es dictada una plegaria al Corazón Inmaculado de
Maria.
Luego de tres días, el martes 13 de octubre,
durante la Santa Comunión, recibe una plegaria de
intercesión para los enfermos.
Otros cinco días después, el domingo 18 de octubre,
durante la Santa Misa y en el momento de la Santa
Comunión, recibe otra oración, esta vez dirigida al
Sagrado Corazón de Jesús.
Finalmente el domingo 24 de abril de 1988,
siete días antes de la última aparición en la Roca de
Belpasso, le es dictada una súplica que es también un
acto de consagración a la Virgen de Belpasso.
Rosario explica el sentido de estas plegarias como
momentos de particular invocación que acompañan
determinadas fases de la vida: la fase del
discernimiento vocacional y/o ciertas elecciones
fundamentales (con la oración dirigida a Jesús,
nuestro camino, verdad y vida); la fase de la primera
juventud (con la oración propedéutica al rosario para
los niños); la fase en continua evolución de la
conversión al Amor (con las oraciones dirigidas a los
Sagrados Corazones de Jesús y de Maria); el momento de
los sufrimientos propios y ajenos (con la oración del
enfermo y/o por el enfermo); finalmente para los
momentos difíciles para el mundo (y no solo), cuando
con toda la comunidad de creyentes se invoca a la
Reina de la Paz y se confía en su Corazón Inmaculado
para el bien de la Iglesia entera y de cada hombre que
Dios ama. (Oraciones)
En los tres mensajes desde la 25ª aparición (1°
noviembre 1987) hasta la 27ª (8 de diciembre de 1987),
la Santísima Virgen muestra en síntesis sus
exhortaciones: la llamada a la santidad de los
hijos de Dios por intercesión del Corazón Inmaculado
de la Reina de la Paz, proyecto que recordando al
Evangelio, se funda sobre tres fundamentos, la
penitencia/conversión (entendida sea como adhesión a
la persona y a la Palabra de Jesús, sea como
sacramento, sea como mortificación personal); la
oración (entendida sea como comunión con Dios, sea
como acción litúrgica, sea como apostolado), y la
reparación (entendida sea como apostolado de la
caridad solidaria para expiar las ofensas y las
omisiones contra Dios y contra el prójimo, sea del
apostolado del sacrificio como ofrecimiento de sí,
uniendo los propios sufrimientos con los de Cristo, en
comunión con el Sacrificio eucarístico para la
salvación del mundo).
Desde la 28ª aparición (1° enero 1988) hasta la 32ª
(1° de mayo de 1988) los cinco mensajes están todos
centrados en el tema del Reino de Paz de Nuestro Señor
Jesucristo que, por medio del Corazón Inmaculado
de su Madre quiere habitar en medio de los hombres
contraponiéndose a una ilusoria idea de paz según la
lógica del mundo (mensaje de la "nunca vista tristeza
de Maria" del 1° enero 1988, y mensajes de 1° febrero
1988 y 1° marzo 1988); por cuanto en el proyecto de
Dios la Paz proviene del ofrecimiento de sí, a
imitación de Cristo Crucificado el cual ha vencido al
mal con el amor y nos infunde confianza en ello
mediante la resurrección y los frutos que provienen de
estos dos eventos fundamentales (muerte en cruz y
resurrección) y de los cuales Maria tiene la misión de
hacer fructificar en la Iglesia y con la Iglesia (1°
abril 1988). El rechazo de este proyecto de Dios es
peligroso para la historia de la humanidad y Maria nos
quiere hacer salvar los peligros reencaminándonos aún
sobre el verdadero camino y asegurándonos su
protección cuando este peligro aparece más cercano (1°
mayo 1988).
La Santísima Virgen en el mensaje del 1° de mayo de
1988, luego de habernos recordado en un cuadro de
conjunto las maravillas que Dios ha obrado por
nosotros, nos invita a ser perseverantes en el
practicar sus enseñanzas. Finalmente hay una fuerte
advertencia contra la pérdida de la fe, contra
nuestras infidelidades al Señor que, estructuradas en
modo tal de ser un sistema de vida de la entera
sociedad, ponen en peligro espiritual y material a la
humanidad de la cual Dios quiere, en vez, el entero
bien.
Afirma la Santísima Virgen:
"Luego del período de paz que concederé al mundo
por medio de mi Corazón, sucederá que muchos se
alejarán de Dios, se avergonzarán de Él. Terminado el
período de paz, sucederán muchos eventos desagradables
para cada familia, para cada ciudad, para cada nación,
para el mundo entero. Esto será porque muchos buscarán
situaciones cómodas y se olvidarán de Dios y de sus
leyes. La Iglesia tendrá mucho por sufrir".
Rosario, dio 11 de mayo de 1991 la siguiente precisión
sobre ese ultimo mensaje:
"muchos se han preguntado si tales eventos
desagradables serán muy dolorosos. Os baste saber que
he llorado por semanas enteras y quizás no habría
tenido más paz, si el Corazón de nuestra Madre no me
hubiera consolado y si la Gracia del Señor no me
hubiera asistido".
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MODALIDAD DE LAS APARICIONES
En la última aparición, la Virgen preanunció
que la 33 y definitiva aparición sobrevendrá en un
tiempo no determinado. Rosario nos ha aclarado
que “cada vez (luego
de haberme arrodillado y haber esperado por
algunos minutos en oración y con la cabeza
inclinada) he alzado la mirada por sobre la roca.
No he visto enseguida a la Virgen. Primero veía
una pequeña nube llegar desde aquella parte donde
está el mar, que se iba acercando a la roca a una
velocidad sostenida.”
“Apoyada sobre la
roca, la nube esplendente y de una grandeza tal de
envolver a una persona, comenzaba a abrirse de la
misma manera de una flor y con la misma velocidad con
la cual había llegado a la roca. Mientras la nube se
abría, comenzaba a trasparentarse la luz de la Virgen,
que era tan fuerte en intensidad, que la luminosidad
del sol parecía disminuir de tal modo que aparecía
como la luna de día. La apertura de la nube se
realizaba en forma tal de permitir ver primero la
cabeza de la Virgen (aquí comenzaba yo el "Te saludo,
oh! mi Reina..." ) para proseguir hasta los pies.”
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“A nuestro alrededor no se percibía ninguna sensación:
parecía que estuviéramos solos, sólo la Virgen y la
roca. La luz de la Virgen era infinita, pero no
lastimaba la vista, al contrario, atraía la mirada
hacia Ella, hacía desear mirarla, mirarla, y no dejar
de mirarla. Antes de hablar conmigo, la Virgen volvía
su mirada hacia la gente, sonriendo.”
“Siempre se me apareció la Virgen, vestida de un
blanco incandescente, como los reflejos plateados del
sol sobre un agua tranquila y cristalina. Esta
luminosidad intensísima producía en el cielo, que
hacía de fondo a la Virgen, un cambio en su color
habitual, que de celeste asumía los mismos colores que
se ven en la aurora.”
“La Virgen siempre vistió un manto blanco que desde la
cabeza pendía hasta los pies, recubriendo Su persona.
Las orlas de su manto parecían de oro. Su vestido era
todo entero, ajustado a la cintura por un lazo, cuyas
orlas también parecían de oro. Este lazo tenía un
único nudo, y su largo pasaba las rodillas. La
extremidad derecha era un poco más larga que la
izquierda. El vestido tenía un simple cuello redondo
cuyas mangas no eran demasiado estrechas en las
muñecas. El vestido caía mórbidamente sobre los pies,
haciendo delicados pliegues a los lados de éstos, pero
sin cubrirlos del todo.
Los pies estaban descalzos y ambos se podían ver hasta
los dedos. Apoyaban sobre la nube, que era muy densa.
No se tenía la impresión que la Virgen se apoyara en
el vacío, o que estuviera suspendida en el aire. La
tez de la Virgen es clara, ligeramente más rosada
sobre las mejillas. Los cabellos son castaños, pero
con un reflejo más rojizo, como las estrías que tienen
las castañas. Están ligeramente ondulados.”
”El Corazón es de un rojo oscuro, circundado por
muchas espinas que se envuelven a su alrededor. El
Corazón de la Virgen parece inmerso en un espinar, y
sobre él hay una llama. De todos modos, el Corazón
emana una luz intensa, penetrante y envolvente. Cada
vez que la Virgen me lo mostraba, me sentía impregnado
de aquella luz como una esponja inmersa en el agua: la
sentía por dentro y por fuera.”
“La Virgen llevaba siempre un rosario en la mano
derecha. Las cuentas del mismo eran blancas como
perlas, mientras la cadena y la cruz parecían de oro.
Sus manos no son muy grandes ni demasiado delgadas,
están proporcionadas con Su persona y con Su estatura
de aproximadamente un metro con sesenta y cinco
centímetros. La Virgen no demuestra una edad superior
a los 18 años.
En la primera aparición (11 de mayo de 1986) la Virgen
tenía "las manos juntas y un rosario entre las manos".
En la aparición del 18 de junio de 1986, enseguida
después de la revelación de su Título, "la Virgen
separó las manos y alargó el brazo derecho hacia
delante con el rosario en la mano como invitando a la
oración; el izquierdo lo plegó un poco en signo de
protección". Aquí Maria manifiesta Su Corazón.”
”Cuando la Virgen empleó una aparición entera para el
recitado del Santo Rosario, el 1º de diciembre de
1986, junto al vidente, "comenzó con el signo de la
cruz". Luego asumió una pose nueva con respecto a las
otras apariciones, cumpliendo un gesto significativo:
"la cruz de su rosario la tenía apoyada sobre Su
Corazón Inmaculado con la mano derecha, mientras que
con la mano izquierda hacía correr las cuentas".”
“El 1º de febrero de 1987, en un cierto momento de la
aparición, la Virgen cumple un gesto similar al
realizado en Fátima, en una situación análoga:
"Aproximó sus manos una junto a la otra, abiertas. De
las palmas salió una luz intensa que cayó en tierra un
poco más delante de donde yo estaba arrodillado; miré
y vi que la tierra se partió". Sigue la visión del
infierno.
En diversas oportunidades la Virgen se ha presentado
llorando, como Dolorosa (cfr. 8 de julio de 1986, y 18
de junio de 1986). En la aparición del 1º de abril de
1988 se presentó como Dolorosa estando de rodillas
bajo la Cruz, e invitó a Rosario a recitar tres
misterios del Santo Rosario, y es aquí que Rosario
nota, a través de un movimiento de la Virgen, como
Ella "intercede por nosotros". He notado una cosa muy
hermosa cuando recitaba "...Santa Maria Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores..." la Virgen alzaba
amorosamente la mirada hacia lo alto.”
POSICIÓN DE LA IGLESIA
Sobre las apariciones en la Roca de Belpasso, la
Iglesia ha asumido siempre una actitud prudente, como
debe hacerse ante fenómenos similares, pero con una
acentuada propensión a la veracidad de las
apariciones. Para confirmar esto, el Arzobispo de
Catania, S.E. Mons. Bommarito, siempre mantuvo un
contacto estrechísimo con Rosario, y en diversas
entrevistas, ha definido al vidente "el muchacho
correcto, honesto, limpio de Belpasso" (cf. revista
Jesus, Nº 5, mayo 1989). El arzobispo estuvo varias
veces en la Roca, en forma oficial y en forma
estrictamente privada.
El 11 de mayo de 2000, el Arzobispo de Catania,
S.E. Mons. Bommarito, ha bendecido la estatua de la
Virgen de la Roca de Belpasso y ha consagrado la
Capilla como Santuario Mariano de la Diócesis de
Catania, aplicando al mismo la Indulgencia Jubilar.