Nuestra
Señora de la Salud de Alcantarilla (España)
20 de mayo
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La Virgen
Pequeña
Alcantarilla es un municipio de la Región de
Murcia, España.
El nombre viene del árabe Al-qantara,
puente; con el diminutivo castellano, quiere
decir puentecito, aunque realmente y al
estar poco extendido poca gente conoce se le
denominó Qantara-Asqabach, o "Ascayata",
traducido como el puente más cercano, al que
alude Al-Idrisi, entre Murcia y Librilla, en
el camino de Almería en el siglo XII.
NUESTRA
SEÑORA DE LA SALUD
Fue
en época medieval cuando, recién creada la
localidad de Alcantarilla, se levanta en
esta zona una Ermita en honor a Nuestra
Señora La Pequeña, un culto fomentado por la
Orden de los Mínimos. |
La villa
por entonces estaba situada en las inmediaciones
del río, y fue víctima en el año 1545 de una
riada que asoló todo el lugar. Se reconstruyó
sobre un terreno más elevado que evitara
posibles sucesos similares, justo donde hoy día
está ubicada la localidad.
La Ermita de la Virgen Pequeña también fue
reconstruida, y un hecho singular hizo que esta
imagen pasara a ser llamada por los vecinos de
aquel lugar como Virgen de la Salud.
Cuenta la historia que a finales
del siglo XVII, una trágica epidemia de peste
amarilla asoló la población de Alcantarilla. Los
vecinos, deshechos por las terribles pérdidas y
viendo que la enfermedad no remitía, decidieron
encomendarse a su patrona sacándola en procesión
y rogativas (como era costumbre en la época).
Para los alcantarilleros, la Virgen obró en
milagro al remitir entonces la enfermedad, y es
por ello que desde entonces la imagen será
conocida y nombrada como la Virgen de la Salud.
EL ARRAIGO DE
LA DEVOCIÓN
La
devoción por esta Virgen ha conocido distintas
etapas a lo largo de toda la historia de
Alcantarilla. Decayó
sobre todo en tiempos de la desamortización
eclesiástica de 1837, resurgiendo a principios
del siglo XX con la creación de la Hermandad
fundada en su honor, y cuyo impulso estuvo
vinculado a la figura del médico Emilio López
Palacios.
A la muerte de este personaje, y sobre todo en
la época de la Guerra Civil española, la imagen
despareció. La talla que hoy día se posee
pertenece al escultor Nicolás Martínez Ramón.
Fue realizada una vez finalizado este conflicto
bélico.
En los primeros años de postguerra la devoción
por Nuestra Señora de la Salud es pobremente
mantenida, destacando la labor y la lucha por el
culto a esta Virgen que llevó a cabo el camarero
Antonio "El Manco".
En el mes de Mayo de 1948 la Virgen es sacada en
procesión hasta el Ayuntamiento, aunque la
celebración no tendrá continuidad. Tiempo
después, en 1955, es nombrada Alcaldesa
Honoraria de la Villa.
Estos hechos indican el resurgir del culto a la
Virgen, pero no será hasta 1971 cuando
Alcantarilla cuente con unas fiestas patronales
anuales, principalmente por el impulso
realizado por el párroco José García Martínez y
el alcalde Fulgencio Pérez Artero.
Un par de años después, en 1973, la Hermandad de
Nuestra Señora de la Salud se constituye
oficialmente. Mientras que en 1996 la Patrona
recibe la Medalla de Oro de Alcantarilla por la
corporación municipal.
Las autoridades municipales y religiosas se han
preocupado siempre por elevar y resaltar la
importancia que esta Virgen tiene en la
localidad, siendo uno de los actos de mayor
importancia en estos días la conmemoración de la
patrona en romería y procesión.
LAS ROMERIAS DE
MAYO
Las
Fiestas Patronales en Honor a Nuestra Señora de
la Salud de Alcantarilla, conocidas también como
Fiestas de Mayo o de la Bruja,
hacen que sólo con la entrada de este mes
comience a respirarse en las calles de la ciudad
un aire especial. Todos los vecinos se preparan
para afrontar y disfrutar un año más las fiestas
grandes de Alcantarilla, que comienzan en la
segunda semana de mayo.
Todo el pueblo se dirige a recibir a su
patrona siendo partícipes de la romería y
procesión que se celebran en su honor el
último sábado del mes de Mayo. Las calles se
llenan de gentes dispuestas a pasar buenos
momentos en compañía de amigos, familia y
vecinos.
Esta festividad no sólo es vivida por los
alcantarilleros con gran entusiasmo, sino que
también son muchos los visitantes que año tras
año regresan hasta estas tierras para volver a
disfrutar del encanto que rodea a la villa en
unas fechas tan señaladas, y participar de los
eventos preparados con motivo de las
celebraciones.
Una doble vertiente impregna el carácter de
estas fiestas, entremezclándose y conviviendo
durante estos días los aspectos religiosos,
vinculados a la antigua devoción por la Virgen
de la Salud, y los cívicos, representados en el
festival ígneo que tiene como protagonista la
figura de la Bruja, símbolo pagano de estas
fiestas.
El carácter festivo que hoy día se le conoce a
estas fechas tuvo su inicio en 1971. Año en que
religión y brujería se entremezclaron para
celebrar estas fiestas cargadas de tradición.
El interés que despiertan las Fiestas de Mayo de
Alcantarilla quedó reflejado en la orden del 14
de Mayo del año 1995, cuando la Consejería de
Fomento y Trabajo de la Región de Murcia concede
a las Fiestas Patronales de Alcantarilla la
distinción honorífica de Fiestas de Interés
Turístico Regional.
Para muchos la importancia que rodea a las
Fiestas de Mayo va más allá del hecho de
deshacerse durante unos días de la rutina diaria
y salir a la calle a divertirse y participar de
los actos festeros. Supone también un momento en
el que se reafirma y refuerza la identidad del
pueblo, valorizándose la imagen proyectada de
Alcantarilla en el resto de la Región de Murcia.
Se debe buscar el origen de estos tradicionales
festejos en dos aspectos fundamentales de las
Fiestas de Mayo de Alcantarilla: por un lado la
tradición religiosa que marca el camino de la
devoción por su patrona, la Virgen de la Salud,
y por otro lado no menos importante la tradición
popular que envuelve el momento de la quema de
la bruja.
Tanto los autóctonos de la zona como los
foráneos pueden acudir a las tradicionales
degustaciones de chocolates y buñuelos, o a la
gran paella popular organizadas con el fin de
reunir a todos durante unos días de hermandad y
hospitalidad. No se dudará tampoco en acudir
como espectadores al espectáculo organizado por
la Federación de Peñas relacionado con la quema
de la bruja.
LA QUEMA DE LA
BRUJA
El aspecto
folclórico festivo que encarna el momento de la
quema de la Bruja supone un rasgo distintivo
respecto a otras celebraciones regionales. La
polémica está servida en cuanto al origen de
esta costumbre popular.
La tradición se sostiene en la presencia
durante los siglos XVI al XVIII del Tribunal de
la Inquisición en el territorio de Alcantarilla.
Se refiere a un tiempo en el que el Santo Oficio
perseguía y condenaba a muchas de las personas
consideradas sospechosas de hacer actos
relacionados con brujerías y hechicerías.
Hay constancias de que en este tiempo, marcado
por la persecución y la quema de muchas de estas
personas tildadas de brujas se dieron en la
villa dos casos de hechicería que impresionaron
a la población. Sin embargo, estudios
posteriores han demostrado que en Alcantarilla
no existió ningún auto de fe al respecto. Tan
sólo se dio un auto público en el que el
Santo Oficio decretó la expulsión de dos
maestras, Catalina García y Pascuala Ginesa,
acusadas de curanderismo y de pactar con el
Diablo. La tradición oral da fe de la
existencia de magia hechiceril en el territorio
alcantarillero, pero no hay indicios de que
hubieran ¡brujas! en Alcantarilla.
El argumento folclórico de la quema de la
bruja se repite en muchas zonas de la Europa
Mediterránea. Por esto existe otra versión, que
se acerca más a la idea de que el origen de esta
tradición se sustenta en la conexión con los
rituales europeos relacionados con la primavera.
Es un tiempo en el que vuelve el buen clima,
renacen las flores y todo parece tener un color
más positivo. La creencia popular elige este
momento para erradicar todo mal mediante la
purificación del fuego. La tradicional quema
de la bruja se sustentaría por tanto en la
costumbre mediterránea de deshacerse de todos
los aspectos negativos acontecidos a lo largo
del año como símbolo del renacer y volver a
empezar.
Dándole uno u otro sentido, la realidad es que
el momento de la quema de la Bruja es uno de los
más relevantes y mágicos en estas celebraciones.
La Federación de Peñas, como portadora del valor
de la Bruja, se encarga de organizar todos los
actos vinculados a esta conmemoración. Se
nombra al Brujo o Bruja del año, a algún
personaje que durante ese tiempo ha sido de
algún modo relevante para la vida del municipio.
Se recibe a la bruja, se pasea por las calles de
Alcantarilla, se juzga, y finalmente se llega a
la noche de la famosa quema.
Todo este evento se convierte en un verdadero
festival escenográfico, cargado de historia y
fantasía. Las miradas de cientos de vecinos y
visitantes se concentran en el lugar donde
tendrá lugar el acontecimiento, sumergiéndose en
un mundo de colores, luces y sombras, en el que
todos los ojos se centran en el fuego de las
antorchas que pondrá fin a las fiestas. Esta
práctica, que tiene continuidad desde 1979, va
conociendo aportes y reformas año tras año,
principalmente por la creciente intervención en
estos eventos de las distintas peñas locales.
Para los alcantarilleros la Bruja es uno de los
principales elementos identificativos de
Alcantarilla.