Las revelaciones de
Nuestro Señor a Santa Margarita María.
Esta devoción se
origina en las revelaciones privadas de Nuestro Señor
Jesucristo a una religiosa francesa, Santa Margarita
María de Alacoque, en la localidad de Paray-Le-Monial,
Francia, entre los años 1673 a 1675.
¿Quién fue Santa
Margarita María?
Santa Margarita nació
el 22 de Julio de 1647 y ya desde pequeña mostró una
especial predisposición a la vida de oración. A los 22
años decide abrazar la vida religiosa. Cuando, aún
indecisa respecto a cual Orden religiosa ingresar,
visita el Monasterio de las Religiosas de la
Visitación en Paray-Le-Monial, el 25 de Mayo de 1671,
escucha la voz de Jesús que le dice: “ Aquí es donde
yo te quiero”. Más tarde, al saber que esas religiosas
se llamaban “Hijas de Santa María”, comprendió que la
Santísima Virgen la llamaba entre sus hijas. Esta
Orden religiosa había sido fundada por Sn Francisco de
Sales y Santa Juana Francisca Fremiot de Chantal. Hace
su profesión religiosa a los 25 años, en Noviembre de
1672.
Después de una fecunda vida dejó este mundo el 16 de
Octubre de 1690. Fue canonizada por el Papa Benedicto
XV el 13 de Mayo de 1920.
Institución y
celebración de la fiesta.
La fiesta del Sagrado
Corazón de Jesús es celebrada el viernes siguiente a
la Fiesta del Corpus Christi y varía año a año, de
acuerdo al calendario litúrgico. Tanto la fiesta como
la devoción fueron instituidas por la Santa Iglesia
Católica, luego de aprobar el contenido de las
referidas revelaciones, hechas por el mismo
Jesucristo.
El primer propagador de dichas revelaciones y de esta
devoción fue el confesor y guía espiritual de la
Santa, el recientemente canonizado sacerdote jesuita,
San Claudio de la Colombière.
La Virgen Maria y
Santa Margarita María
Santa Margarita se
caracterizó por una gran devoción a la Madre del
Cielo. Desde pequeña le rezaba diariamente el Santo
Rosario, le hizo voto de ayunar todos los sábados, y
rezaba también, todos los días, siete Avemarías
recordando los Siete Dolores de María, haciendo una
genuflexión por cada dolor.
Al consagrarse a la vida religiosa le es permitido,
por el Señor Obispo de Chalens, agregar a su nombre
original, Margarita, el de María, como expresión de su
gran amor a la Madre de Dios.
En una de sus apariciones Jesús le dijo: “Has sido
confiada por Mí a mi Madre, para que seas formada por
Ella según mis designios”.
En varias ocasiones la Santísima Virgen la premió con
su presencia, acariciándola y animándola en sus
cruces, prometiéndole su amparo. Santa Margarita María
tuvo numerosos problemas de salud.
En una de sus visitas, Nuestra Señora se le apareció
con el Niño Jesús en brazos y le dijo: “He aquí
que viene a enseñarte lo que debes hacer”. Y después
de permitirle que acariciara repetidas veces al Niño,
la Virgen le dijo: “Que esto te sirva para siempre:
quiero que te abandones a mi poder como has visto me
he abandonado Yo en el Señor".
La vida de Santa Margarita María es una muestra más de
la importancia que tiene en la vida espiritual el
confiarnos a María Santísima, abandonándonos en Ella,
siguiendo, como dice San Luis María Grignion de
Monfort, el “medio más fácil, más corto, más seguro y
más perfecto”, o sea, el de ir a Jesucristo por medio
de María; el responder con humildad y amor de hijos a
sus innumerables pedidos, desde Fátima en 1917 hasta
los de nuestros días, y hacer la Consagración de
nuestras vidas y familias a su Inmaculado Corazón.
Porque Dios Padre quiso que su Hijo viniera a
nosotros, por obra y gracia del Espíritu Santo, a
través del seno virginal de María, que tomara su carne
y su sangre durante 9 meses, lo cuidara de pequeño y
estuviera a su lado hasta sus 30 años, antes de salir
a predicar. Por eso al entregar la vida a la Virgen
María, uno está siguiendo el mismo camino que Dios
Padre eligió y quiso para su Hijo.
Y Jesús, antes de expirar en la Cruz, selló con su
Sangre, con la Santísima Virgen y San Juan, y con cada
uno de nosotros, su testamento de Amor: nos dio a su
Madre como Madre nuestra. Lea el Evangelio de San Juan
(cap. 19, v. 25-27) y no dude que el Sagrado Corazón
de Jesús le está diciendo hoy a la Virgen María, por
usted: “Mujer aquí tienes a tu hijo”. Y a usted:
“Aquí tienes a tu Madre”.
Y al igual que Juan, reciba a María Santísima en la
casa de su pobre corazón. Ella le llevará tierna y
seguramente al Sagrado Corazón de su Hijo.
Los Corazones de
Jesús y María
El Papa Pío XII, en
su Encíclica "Haurietis Acquas" del 15 de Mayo de 1956
sobre el culto y devoción al Corazón de Jesús nos
dice: "A fin de que la devoción al Corazón Augustísimo
de Jesús produzca frutos más copiosos en la familia
cristiana y aún en toda la humanidad, procuren unir a
ella la devoción al Corazón Inmaculado de la Madre de
Dios. Ha sido voluntad de Dios que, en la obra de la
Redención humana, la Santísima Virgen María estuviese
inseparablemente unida con Jesucristo, tanto que
nuestra salvación es fruto de la caridad de Jesucristo
y de sus padecimientos, a los cuales fueron
consociados íntimamente el amor y los dolores de su
Madre."
Principales
manifestaciones del Sagrado Corazón de Jesús
De las muchas
manifestaciones que del Corazón de Jesús tuvo Santa
Margarita María, cuatro son las consideradas más
importantes.
Primera revelación principal (Diciembre 27,1673)
Fiesta de san Juan Evangelista.
El corazón de Margarita entra en el Sagrado Corazón.
Santa Margarita está en presencia del Amor
Sacramentado. Jesús la hace reposar en su divino pecho
donde le descubre "las maravillas de su amor y los
secretos de su Corazón". Y le dice: "Mi
divino Corazón está tan apasionado de amor a los
hombres, en particular hacia ti, que, podiendo
contener en El las llamas de su ardiente caridad, es
necesario que las derrame valiéndose de ti, y se
manifieste a ellos para enriquecerlos con los
preciosos dones que te estoy descubriendo...". Le
pide en seguida su corazón y lo introduce en el
suyo...
Luego el Señor lo saca y lo vuelve a colocar en el
pecho de Margarita, "como una llama ardiente en forma
de corazón". Este fuego le producirá un intenso dolor
de costado, garantía de la verdad de la aparición.
Margarita queda, durante muchos días, abrasada de
amor.
Segunda revelación
principal (1674). Nuestro Señor nos explica como
representar y venerar su Corazón.
La Santa: "Ese
día el divino Corazón se me presentó en un trono de
llamas, transparente como el cristal, con la llaga
adorable, rodeado de espinas significando las punzadas
producidas por nuestros pecados...".
El Sagrado Corazón quiere difundir esa devoción por
todo el mundo, como el último esfuerzo por abrasarnos
con el fuego de su Amor.
En la nueva devoción Jesús pide venerar su Corazón
divino bajo la forma de un corazón de carne, la llaga
de la lanza estará bien visible, lo rodearán llamas y
lo ceñirán las espinas llevando en la parte superior
una cruz. "Los que lo honren públicamente
recibirán gracias muy especiales".
Tercera revelación
principal (1674). El Corazón de Jesús: hoguera
ardiente de caridad.
Nos cuenta Santa
Margarita: "...Estaba ante el Santísimo Sacramento
expuesto con un extraordinario recogimiento y se
presentó delante de mí Jesucristo, mi amado Dueño,
todo resplandeciente de gloria, con sus cinco llagas
brillantes como cinco soles, despidiendo de su Sagrada
Humanidad rayos de luz de todas partes pero sobre todo
de su adorable pecho, que parecía un horno encendido;
y, habiéndose abierto, me descubrió su amante y amable
Corazón, vivo manantial de tales llamas. Me fue
haciendo entender entonces las inexplicables
maravillas de su puro amor hacia los hombres de
quienes no recibía más que ingratitudes... Amante
apasionado se queja de la falta de amor de los suyos
y, divino mendigo, nos tiende la mano pidiendo nuestro
amor."
Le pide que comulgue
cada vez que pueda, especialmente todos los primeros
Viernes. Le pide también la Hora Santa en la noche del
Jueves al Viernes, de 23 a 24 horas, para acompañarlo
en la humilde y dolorosa oración que hizo a su Padre
en el Huerto de los Olivos, antes de Su Pasión.
El Gran encuentro
del 16 de Junio de 1675. Cuarta revelación principal.
El gran dolor del
Corazón de Jesús. La institución de su Fiesta.
Es considerada la más importante. Ese día, se hallaba
la Santa adorando el Santísimo Sacramento en profunda
contemplación, cuando se le aparece Nuestro Señor
Jesucristo mostrándole su Divino Corazón, y le dice:
"Mira este Corazón que tanto ha amado a los hombres y
al que nada se ha perdonado hasta consumirse y
agotarse para demostrarles su Amor: y en cambio, no
recibe de la mayoría más que ingratitudes, por las
irreverencias, desprecios y sacrilegios hacia El en
este Sacramento de Amor.'' (La Eucaristía)
"Pero lo que todavía me es más doloroso -agregó
el Salvador con un acento que estremeció a la Santa-
es que obran así hasta los corazones que, de manera
especial, se han consagrado a Mí. Por esto fe pido que
el viernes siguiente a la fiesta de Corpus Christi, se
celebre una fiesta particular para honrar mi Corazón,
comulgando en dicho día y reparando las ofensas que he
recibido en eI Augusto Sacramento del Altar. Te
prometo que mí Corazón derramará con abundancia las
bendiciones de su Divino Amor sobre cuantos le
tributen este homenaje y trabajen en propagar esta
práctica".
Estas conmovedoras palabras nos llaman a un profundo
cambio de vida.
La Divina
Misericordia y el Sagrado Corazón
En las revelaciones
que, bajo la devoción de la Divina Misericordia,
Nuestro Señor hizo a la Beata Sor Faustina Kowalska
entre 1931 y 1938, se vuelve a destacar lo dicho por
Jesús a Margarita, en especial su promesa: "Los
pecadores hallarán en mi Coraron la fuente v el océano
infinito de mi misericordia11
Vemos aquí la profunda unión que hay entre estas dos
devociones a Nuestro Señor Jesucristo: el Sagrado
Corazón y la Divina Misericordia. Jesús pidió a Sor
Faustina que pintara una imagen, según ella lo veía,
con la inscripción "Jesús en Vos confío” abajo. En
ella se observa a Nuestro Señor vestido con una túnica
blanca, una mano levantada para bendecir, mientras con
la otra toca la túnica a la altura del pecho, desde el
cual salen dos grandes rayos de luz.
Jesús le dice:
"Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo
blanco representa el Agua que justifica a las almas.
El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las
almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más
profundas de mi Misericordia en el mismo instante en
que mi Corazón, que acababa de emitir su ultimo
latido, fue abierto en la Cruz con la lanza".
Promesas que hizo Jesús a
Santa Margarita, y por medio de ella a
todos los devotos de su Sagrado Corazón:
- Les daré todas
las gracias necesarias a su estado.
- Pondré paz en sus familias.
- Les consolaré en sus penas.
- Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre
todo, en la hora de la muerte.
- Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus
empresas.
- Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón
sea expuesta y venerada.
- Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el
Océano infinito de la misericordia.
- Las almas tibias se volverán fervorosas.
- Las almas fervorosas se elevarán a gran
perfección.
- Daré a los sacerdotes el talento de mover los
corazones más empedernidos.
- Las personas que propaguen esta devoción tendrán
su nombre escrito en mi Corazón, y jamás será
borrado de El.
- Les prometo en el exceso de mi misericordia, que
mi amor todopoderoso concederá a todos aquellos que
comulgaren por nueve primeros viernes consecutivos,
la gracia de la perseverancia final; no morirán sin
mi gracia, ni sin la recepción de los santos
sacramentos. Mi Corazón será su seguro refugio en
aquel momento supremo.
Las
condiciones para ganar esta gracia son tres:
1. Recibir la
Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de
mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción.
2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón
de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.
3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de
expiación por las ofensas cometidas contra el
Santísimo Sacramento.
ORACIÓN
PARA DESPUÉS DE CADA UNA DE LAS COMUNIONES DE LOS
NUEVE PRIMEROS VIERNES
Jesús mío dulcísimo,
que en vuestra infinita y dulcísima misericordia
prometisteis la gracia de la perseverancia final a los
que comulgaren en honra de vuestro Sagrado Corazón
nueve primeros viernes de mes seguidos: acordaos de
esta promesa y a mi, indigno siervo vuestro que acabo
de recibiros sacramentado con este fin e intención,
concededme que muera detestando todos mis pecados,
creyendo en vos con fe viva, esperando en vuestra
inefable misericordia y amando la bondad de vuestro
amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.
NOVENA
DE CONFIANZA AL SAGRADO CORAZÓN
Oh Señor Jesús, a tu
Sagrado Corazón yo confío esta intención... Solo
mírame, entonces haz conmigo lo que tu Corazón
indique. Deja que tu Sagrado Corazón decida...Yo
confío en ti... Me abandono en tu Misericordia, Señor
Jesús! Ella no me fallará. Sagrado Corazón de Jesús,
en ti confío. Sagrado Corazón de Jesús, creo en tu
amor por mi. Sagrado Corazón de Jesús, que venga tu
Reino.
Oh Sagrado Corazón de Jesús, te he pedido por tantos
favores, pero con ansias te imploro por esta petición.
Tómala, ponla en tu abierto y roto corazón, y cuando
el Padre Eterno la mire, cubierta por tu Preciosa
Sangre, no podrá rehusarla. Ya no sera mas mi oración,
sino la tuya, Oh Jesús.
Oh Sagrado Corazón de Jesús, pongo toda mi confianza
en Ti. Nunca permitas que me confunda...
Amén
NOVENA
AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Por la señal de
la santa Cruz, etc. Señor mío Jesucristo, etc.
ORACIÓN PREPARATORIA¡Oh
Corazón divinísimo de mi amado Jesús, en quien la
Santísima Trinidad depositó tesoros inmensos de
celestiales gracias! Concededme un corazón semejante a
vos mismo, y la gracia que os pido en esta novena, si
es para mayor gloria de Dios, vuestro sagrado culto y
bien de mi alma. Amén.
ORACIONES FINALES
Al Padre eterno.
¡Oh Padre Eterno! Por medio del Corazón de Jesús, mi
vida, mi verdad y mi camino, llego a Vuestra Majestad;
por medio de este adorable Corazón, os adoro por todos
los hombres que no os adoran; os amo por todos los que
no os aman; os conozco por todos los que,
voluntariamente ciegos, no quieren conoceros. Por este
divinísimo Corazón deseo satisfacer a Vuestra Majestad
todas las obligaciones que os tienen todos los
hombres; os ofrezco todas las almas redimidas con la
preciosa sangre de vuestro divino Hijo, y os pido
humildemente la conversión de todas por el mismo
suavísimo Corazón. No permitáis que sea por más tiempo
ignorado de ellas mi amado Jesús; haced que vivan por
Jesús, que murió por todas. Presento también a Vuestra
Majestad, sobre este santísimo Corazón, a vuestros
siervos, mis amigos, y os pido los llenéis de su
espíritu, para que, siendo su protector el mismo
deífico Corazón, merezcan estar con vos eternamente.
Amén.
Hacer aquí la petición que se desea obtener con esta
novena
Oración. ¡Oh
Corazón divinísimo de Jesús, dignísimo de la adoración
de los hombres y de los ángeles! ¡Oh Corazón inefable
y verdaderamente amable, digno de ser adorado con
infinitas alabanzas, por ser fuente de todos los
bienes, por ser origen de todas las virtudes, por ser
el objeto en quien más se agrada toda la Santísima
Trinidad entre todas las criaturas! ¡Oh Corazón
dulcísimo de Jesús! Yo profundísimamente os adoro con
todos los espíritus de mi pobre corazón, yo os alabo,
yo os ofrezco las alabanzas todas de los más amantes
serafines y de toda vuestra corte celestial y todas
las que os puede dar el Corazón de vuestra Madre
Santísima. Amén.
Rezar a continuación la
oración del día que corresponda:
DÍAS
DÍA
PRIMERO
Acto de contrición y
oración preparatoria.
Oración. ¡Oh
Corazón sacratísimo y melifluo de Jesús, que, con
ferventísimos deseos y ardentísimo amor, deseáis
corregir y desterrar la sequedad y tibieza de nuestros
corazones! Inflamad y consumid las maldades e
imperfecciones del mío, para que se abrase en vuestro
amor; dadme la gracia de resarcir las injurias e
ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amantísimo
Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para
mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma.
Tres Padrenuestros, tres Avemarías, en reverencia de
las tres insignias de la Pasión con que se mostró el
divino Corazón a Santa Margarita de Alacoque.
Oraciones finales.
DÍA
SEGUNDO
Acto de contrición y
oración preparatoria.
Oración. ¡Oh
Corazón amabilísimo de Jesús, celestial puerta por
donde nos llegamos a Dios y Dios viene a nosotros!
Dignaos estar patente a nuestros deseos y amorosos
suspiros, para que, entrando por vos a vuestro Eterno
Padre, recibamos sus celestiales bendiciones y
copiosas gracias para amaros. Dadme la gracia de
resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra
vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta
novena, sí es para mayor gloria de Dios, culto vuestro
y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y Avemarías. Oraciones finales.
DÍA TERCERO
Acto de contrición y
oración preparatoria.
Oración. ¡Oh
Corazón Santísimo de Jesús, camino para la mansión
eterna y fuente de aguas vivas! Concededme que siga
vuestras sendas rectísimas para la perfección y para
el cielo, y que beba de vos el agua dulce y saludable
de la verdadera virtud y devoción, que apaga la sed de
todas las cosas temporales. Dadme la gracia de
resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra
vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta
novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro
y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y Avemarías. Oraciones finales.
DÍA CUARTO
Acto de contrición y
oración preparatoria.
Oración. ¡Oh
Corazón purísimo de Jesús, espejo cristalino en quien
resplandece toda la perfección! Concededme que yo
pueda contemplaros perfectamente, para que aspire a
formar mi corazón a vuestra semejanza, en la oración,
en la acción y en todos mis pensamientos, palabras y
obras. Dadme la gracia de resarcir las injurias e
ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y
la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria
de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y
Avemarías. Oraciones finales.
DÍA QUINTO
Acto de contrición y
oración preparatoria.
Oración. ¡Oh
Corazón dulcísimo de Jesús, órgano de la Trinidad
venerada, por quien se perfeccionan todas nuestras
obras! Yo os ofrezco las mías, aunque tan imperfectas,
para que supliendo vos mi negligencia, puedan aparecer
muy perfectas y agradables ante el divino acatamiento.
Dadme la gracia de resarcir las injurias e
ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y
la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria
de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y
Avemarías. Oraciones finales.
DÍA
SEXTO
Acto de contrición y
oración preparatoria.
Oración. ¡Oh
Corazón amplísimo de Jesús, templo sagrado donde me
mandáis habite con toda mi alma, potencias y sentidos!
Gracias os doy por la inexplicable quietud. sosiego y
gozo que yo he hallado en este templo hermoso de la
paz, donde descansaré gustoso eternamente. Dadme la
gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas
contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en
esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto
vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres
Padrenuestros y Avemarías. Oraciones finales.
DÍA SÉPTIMO
Acto de contrición y
oración preparatoria.
Oración. ¡Oh
Corazón clementísimo de Jesús!, divino propiciatorio,
por el cual ofreció el Eterno Padre que oiría siempre
nuestras oraciones, diciendo: "Pídeme por el Corazón
de mi amantísimo Hijo Jesús; por este Corazón te oiré,
y alcanzarás cuanto me pides". Presento sobre vos a
vuestro Eterno Padre todas mis peticiones, para
conseguir el fruto que deseo. Dadme la gracia de
resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra
vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta
novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro
y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y Avemarías. Oraciones finales.
DÍA OCTAVO
Acto de contrición y
oración preparatoria.
Oración. ¡Oh
Corazón amantísimo de Jesús, trono ígneo y lucidísimo,
inflamado en el amor de los hombres, a quienes deseáis
abrasados mutuamente en vuestro amor! Yo deseo vivir
siempre respirando llamas de amor divino en que me
abrase, y con que encienda a todo el mundo, para que
os corresponda amante y obsequioso. Dadme la gracia de
resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra
vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta
novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro
y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y Avemarías. Oraciones finales.
DÍA NOVENO
Acto de contrición y
oración preparatoria.
Oración. ¡Oh
Corazón dolorosísimo de Jesús, que para ablandar
nuestra dureza y hacer más patente el amor con que
padecisteis tantos dolores y penas para salvarnos, los
quisisteis representar en la cruz, corona de espinas y
herida de la lanza, con que os manifestasteis paciente
y amante al mismo tiempo! Dadme la gracia de resarcir
las injurias e ingratitudes hechas contra vos,
correspondiendo agradecido a vuestro amor, y la que os
pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios,
culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y Avemarías. Oraciones finales.

ACORDAOS
Acordaos ¡oh sagrado
Corazón de Jesús! de todo lo que habéis hecho por
salvar nuestras almas, y no las dejéis perecer.
Acordaos del eterno e inmenso amor que habéis tenido
por ellas; no rechacéis estas almas que vienen a Vos,
agobiadas bajo el peso de sus miserias oprimidas bajo
el de tantos dolores. Conmoveos a la vista de nuestra
debilidad, de los peligros que nos rodean por todas
partes, de los males que nos hacen suspirar y gemir.
Llenas de confianza y amor, venimos a vuestro Corazón,
corno el corazón del mejor de los padres, del más
tierno y más compasivo amigo. Recibidnos, ¡oh Corazón
sagrado! en vuestra infinita ternura; hacednos sentir
los efectos de vuestra compasión y de nuestro amor;
sed nuestro apoyo, nuestro mediador cerca de vuestro
Padre, y en nombre de vuestra preciosa sangre y de
vuestros méritos, concedednos la fuerza en nuestras
debilidades, consuelo en nuestras penas, y la gracia
de amaros en el tiempo y de poseeros en la eternidad.
Corazón de Jesús, yo vengo a Vos porque sois mi único
refugio, mi sola pero cierta esperanza; Vos sois el
remedio de todos mis males, el alivio de todas mis
miserias, la reparación de todas mis faltas, la
seguridad de todas mis peticiones, la fuente infalible
e inagotable para mi, y para todos la luz, fuerza,
constancia, paz y bendición.
Estoy seguro que no os cansaréis de mí y que no
cesaréis de amarme, protegerme y ayudarme, porque me
amáis con un amor infinito.
Tened piedad de mi, según vuestra gran misericordia, y
haced de mí, por mi, y en mí todo lo que queráis,
porque yo me abandono a Vos con una entera confianza
de que Vos no me abandonaréis jamás. Así sea.
ORACIÓN ANTE UNA IMAGEN DEL SAGRADO CORAZÓN
Oh amantísimo Jesús,
como expresión de mi gratitud y en satisfacción de mis
pecados yo, N…, os doy mi corazón. Me consagro
enteramente a Vos y me propongo nunca más ofenderos o
despreciar vuestra santa gracia.
ORACIÓN
AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS PARA UNA GRAVE NECESIDAD
Oh
Divino Jesús que dijiste: «Pedid y recibiréis; buscad
y encontraréis; llamad y se os abrirá; porque todo el
que pide recibe, y el que busca encuentra, y a quien
llama se le abre». Mírame postrado a tus plantas
suplicándote me concedas una audiencia. Tus palabras
me infunden confianza, sobre todo ahora que necesito
que me hagas un favor:(Se
ora en silencio pidiendo el favor)
¿A quién he de pedir, sino a Ti, cuyo Corazón es un
manantial inagotable de todas las gracias y dones?
¿Dónde he de buscar sino en el tesoro de tu corazón,
que contiene todas las riquezas de la clemencia y
generosidad divinas? ¿A dónde he de llamar sino a la
puerta de ese Corazón Sagrado, a través del cual Dios
viene a nosotros, y por medio del cual vamos a Dios?
A Ti acudimos, oh Corazón de Jesús, porque en Ti
encontramos consuelo, cuando afligidos y perseguidos
pedimos protección; cuando abrumados por el peso de
nuestra cruz, buscamos ayuda; cuando la angustia, la
enfermedad, la pobreza o el fracaso nos impulsan a
buscar una fuerza superior a las fuerzas humanas.
Creo firmemente que puedes concederme la gracia que
imploro, porque tu Misericordia no tiene límites y
confío en que tu Corazón compasivo encontrará en mis
miserias, en mis tribulaciones y en mis angustias, un
motivo más para oír mi petición.
Quiero que mi corazón esté lleno de la confianza con
que oró el centurión romano en favor de su criado; de
la confianza con que oraron las hermanas de Lázaro,
los leprosos, los ciegos, los paralíticos que se
acercaban a Ti porque sabían que tus oídos y tu
Corazón estaban siempre abiertos para oír y remediar
sus males.
Sin embargo... dejo en tus manos mi petición, sabiendo
que Tú sabes las cosas mejor que yo; y que, si no me
concedes esta gracia que te pido, sí me darás en
cambio otra que mucho necesita mi alma; y me
concederás mirar las cosas, mi situación, mis
problemas, mi vida entera, desde otro ángulo, con más
espíritu de fe.
Cualquiera que sea tu decisión, nunca dejaré de
amarte, adorarte y servirte, oh buen Jesús.
Acepta este acto mío de perfecta adoración y sumisión
a lo que decrete tu Corazón misericordioso. Amén.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre.
Sacratísimo Corazón de Jesús, en Vos confío.
(3 veces).
Letanías al
Sagrado Corazón de Jesús
Señor, ten piedad de nosotros.
R. Señor,
ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
R. Señor,
ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
R. Señor,
ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
R.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
R.
Cristo, escúchanos.
Dios,
Padre Celestial,
R.
Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
R.
ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo,
R. ten
piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios,
R. ten
piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre,
R. ten
piedad de nosotros.ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen,
R. ten
piedad de nosotros.
Madre por el Espíritu Santo,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de
Dios,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios,
R. ten
piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,
R.
ten piedad de nosotros.ten piedad de
nosotros.
Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del
amor,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los
corazones,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los
tesoros
de la sabiduría, y de la ciencia,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de
la divinidad,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos
recibido,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los eternos
collados,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y lleno de
misericordia,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, generoso para todos los que te
invocan,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros
pecados,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima por los pecadores,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti
esperan,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti
mueren,
R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos,
R.
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R.
perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R.
ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de Corazón,
R.
haz nuestro corazón semejante al tuyo.
Oración:
Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el
Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y
satisfacciones que en nombre de los pecadores te
ofrece y concede el perdón a éstos que piden
misericordia en el nombre de tu mismo Hijo,
Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los
siglos de los siglos. Amén.
Quince
minutos ante el Sagrado Corazón
Recopilado
por José Gálvez Krüger
CONFORMIDAD DE NUESTRO CORAZÓN CON SU CORAZÓN
DESCENDÍ DEL CIELO NO PARA HACER MI VOLUNTAD, SINO
LA DE MI PADRE
Hijo mío, Yo vine a la tierra para hacer la voluntad
de Aquél que me envió. Sabía cuántos insultos,
dolores, desprecios y tormentos me estaban reservados,
y sin embargo, no vacilé en abrazar la voluntad de mi
Padre. Todo esto era bien poco en comparación de la
amargura que experimentaba mi Corazón al pensar en la
ingratitud de los hombres que, ciegos y deslumbrados
los unos con el amor de los placeres y el brillo de
las riquezas, y dormidos los otros sobre los papeles
de sus negocios, los primeros no han querido verme, y
los otros apenas se despiertan, o se despiertan tan
tarde que hacen inútiles mis enseñanzas y la vida que
di por ellos. ¡ Oh ingratitud incomprensible! Tu
también hijo mío te apartas de mi. ¿Por qué corres
tras de lo que no has de conseguir? ¿Por qué te
precipitas en las fuentes cenagosas que no apagan la
sed? Por qué no escuchas mi voz, cuando te llamo como
el padre más cariñoso, como el amigo más fiel? En mi
Corazón y en el de mi Purísima Madre, que también lo
es tuya, encontrarás el manantial que nunca se agota.
Te ofrezco dulzuras incomparables y tú prefieres el
acíbar que produce el remordimiento, a cambio de un
momento de placer. Buscas una dicha ficticia y
engañosa, y a pesar del afán con que la buscas, tienes
que confesar que no la encuentras. ¿Sabes por qué?
Porque has despreciado la Ley que yo te di, y te has
desviado de la senda que yo te tracé. Si alguna vez me
sigues, tu paso es tan inseguro que el menor obstáculo
te hace retroceder.
¡Oh dulcísimo Corazón! Ya que dijistes: Qui fecerit
voluntatem Patris mei, ipse meus frater est, yo quiero
ser tu hermano.
Y para que yo pueda llevar con propiedad este título
deliciosísimo que me da tu amor, ayúdame Madre mía, y
Tú, Jesús mío, modelos de humildad y obediencia. Yo
propongo en adelante conformarme con tu voluntad,
Corazón adorable de Jesús.
Y si te dignas darme tribulaciones, te amaré siempre,
Corazón pacientísimo.
Si quieres darme alegrías, te amaré siempre, Corazón
humildísimo.
Si quieres darme enfermedades y pobreza, te amaré
siempre, Corazón modestísimo.
Si quieres que me injurien y calumnien, te amaré
siempre, Corazón mansísimo. Si quieres que me
ensalcen, te amaré siempre, Corazón perfectísimo.
Y si quieres que me humillen, que mis parientes me
nieguen, que los amigos me falten y que la sociedad me
abandone, haz que te ame siempre, Corazón santísimo,
porque todo lo que no eres Tú, nada es, y no quiero
confiar sino en ti, para que pueda morir exclamando:
Cumplí tu voluntad, Jesús divino,
Mientras viví en el mundo cenagoso;
Y hoy, por mi dicha, al fin de este camino
Espero me recibas amoroso.
SAGRADO
CORAZÓN DE JESÚS NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES
PRIMER
VIERNES
Yo te
prometo, en el exceso de la misericordia de mi
corazón, que mi amor omnipotente concederá a todos
los que comulguen los primeros viernes de mes,
durante nueve meses consecutivos, la gracia de la
penitencia final, y que no morirán en mi desgracia,
ni sin recibir los Santos Sacramentos, asegurándoles
mi asistencia en la hora postrera.
¡Oh
buen Jesús, que prometisteis asistir en vida, y
especialmente en la hora de la muerte, a quien invoque
con confianza vuestro Divino Corazón! Os ofrezco la
comunión del presente día, a fin de obtener por
intercesión de María Santísima, vuestra Madre, la
gracia de poder hacer este año los nueve primeros
viernes que deben ayudarme a merecer el cielo y
alcanzar una santa muerte. Amén.
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS VIERNES
Jesús
mío, os doy mi corazón..., os consagro toda mi
vida..., en vuestras manos pongo la eterna suerte de
mi alma... y os pido la gracia especial de hacer mis
nueve primeros Viernes con todas las disposiciones
necesarias para ser partícipe de la más grande de
vuestras promesas, a fin de tener la dicha de volar un
día a veros y gozaros en el cielo. Amén.
SEGUNDO
VIERNES
Les daré todas las gracias necesarias a su estado.
Jesús
misericordioso, que prometisteis, a cuantos invoquen
confiados vuestro Sagrado Corazón, darles las gracias
necesarias a su estado: os ofrezco mi comunión del
presente día para alcanzar, por los méritos e
intercesión de vuestro Corazón Sacratísimo, la gracia
de una tierna, profunda e inquebrantable devoción a la
Virgen María.
Siendo constante en invocar la valiosa providencia de
María, Ella me alcanzará el amor a Dios, el
cumplimiento fiel de mis deberes y la perseverancia
final. Amén.
ORACIÓN FINAL.
Jesús mío, os doy mi corazón...
TERCER
VIERNES
Pondré paz en las familias. Bendeciré los lugares
donde se venera la imagen de mi Corazón.
Jesús
amantísimo, que prometisteis bendecir las casas donde
se venera la imagen de vuestro Sagrado Corazón, yo
quiero que ella presida mi hogar; os ofrezco la
comunión del presente día para alcanzar por vuestros
méritos y por la intercesión de Vuestra Santa Madre
que todos y cada uno de los miembros de mi familia
conozcan sus deberes; los cumplan fielmente y logren
entrar en el cielo, llenas las manos de buenas obras.
¡Oh Jesús, que os complacéis en alejar de nuestro
hogar las disensiones, las enfermedades y la miseria!
Haced que, nuestra vida sea una no interrumpida acción
de gracias por tantos beneficios. Amén.
Jesús mío, os doy...
CUARTO
VIERNES
Seré su consuelo en todas las tribulaciones.
Jesús
mío, que prometisteis consuelo a cuantos a Vos acuden
en sus tribulaciones: os ofrezco mi Comunión del
presente día para alcanzar de vuestro Sagrado Corazón
y del Corazón Inmaculado de vuestra Madre Santísima la
gracia de venir al Sagrario a pedir fuerza y consuelo
cuantas veces me visiten las penas. ¡Oh Jesús, oh
María, consolad y salvad a los que sufren! ¡Haced que
ninguno de sus dolores se pierda para el cielo! Amén.
Jesús mío, os doy…
QUINTO
VIERNES
Derramaré copiosas bendiciones en todas sus empresas.
Jesús
mío, que prometisteis bendecir los trabajos de cuantos
invoquen confiados Vuestro Divino Corazón: os ofrezco
la comunión del presente día para alcanzar por vuestra
Santísima Madre la gracia de que bendigáis mis
estudios..., mis exámenes..., mi oficio..., y todos
los trabajos de mi vida.
Renuevo el inquebrantable propósito de ofreceros cada
mañana al levantarme, y por mediación de la Santísima
Virgen, las obras y trabajos del día..., y de trabajar
con empeño y constancia para complaceros y alcanzar en
recompensa el cielo. Amén.
Jesús mío, os doy...
SEXTO
VIERNES
Los pecadores hallarán en mi Corazón un océano de
misericordia.
Sagrado
Corazón de Jesús, siempre abierto a los pecadores
arrepentidos: os ofrezco la comunión del presente día
para alcanzar por vuestros méritos infinitos y por los
de vuestra Santísima Madre la conversión de cuantos
obran mal. Os suplico, ¡buen Jesús!, inundéis su
corazón de un gran dolor de haberos ofendido. Haced
que os conozcan y os amen. Dispensadme la gracia de
amaros más y más y en todos los instantes de mi vida,
para consolaros y reparar la ingratitud de quienes os
olvidan. Amén.
Jesús mío, os doy…
SÉPTIMO
VIERNES
Las almas tibias hallarán fervor. Las almas fervorosas
llegarán presto a la perfección.
Sin
vuestro auxilio, Jesús mío, no podemos avanzar en el
camino del bien. Señor, por mediación de la Virgen
María, os ofrezco la comunión de este día para que
avivéis en mi alma el amor a vuestro Corazón Sagrado y
concedáis este amor a cuantos no lo sienten. Ayudado
de vuestra divina gracia lucharé, Señor, para que cada
semana..., cada mes..., avance un poco en la virtud
que más necesito. Amén.
Jesús mío, os doy…
OCTAVO
VIERNES
Daré a cuantos trabajan por la salvación de las almas
el don de ablandar los corazones más endurecidos.
Sagrado
Corazón de Jesús, que prometisteis inspirar a los que
trabajan por la salvación de las almas aquellas
palabras que consuelan, conmueven y conservan los
corazones; os ofrezco mi comunión de hoy para
alcanzar, mediante la intercesión de María Santísima,
la gracia de saber consolar a los que sufren y la
gracia de volver a Vos, Señor, a los que os han
abandonado.
¡Dulce Salvador mío, concededme y ayudadme a salvar
almas! ¡Son tantos y tantos los desgraciados que
empujan a los demás por el camino del vicio y del
infierno! Haced, Señor, que emplee toda mi vida en
hacer mejores a los que me rodean y en llevarlos
conmigo al cielo. Amén.
Jesús mío, os doy...
NOVENO
VIERNES
Guardaré recuerdo eterno de cuanto un alma haya hecho
a mayor gloria de mi Corazón. Los que propaguen esta
devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, de
donde no será borrado.
Os
ofrezco, Jesús mío, la Comunión del presente día para
alcanzar la gracia de saber infundir en el alma de
cuantos me rodean ilimitada confianza en vuestro
Corazón Divino. Dadme cuanto necesito para llevar a
Vos a los que luchan..., a los que lloran..., a los
caídos..., a los moribundos... Y dignaos, ¡oh Jesús!,
escribir hoy mi nombre en vuestro Corazón y decir a
los ángeles que rodean vuestro Tabernáculo: «Este
nombre es el de un devoto que, amándome mucho, quiere
consolarme del olvido e ingratitud de tantos hombres.»
Amén.
Jesús mío, os doy…
MES DEL
CORAZÓN DE JESÚS
- Oración
Preparatoria.- Oh Dios, que por medio del Corazón de
tu Hijo, herido por nuestras culpas, te dignas, en
tu misericordia infinita, darnos los tesoros de tu
amor; te pedimos nos concedas que, al presentarte el
devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos
también el homenaje de una digna satisfacción. Por
el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
- Consideración del
día.
- Oración final.- Oh
Señor Jesús tus santos misterios infundan en
nosotros un fervor divino, conque, recibida la
suavidad de tu dulcísimo Corazón, aprendamos a
despreciar lo terreno y amar lo celestial. Tu que
vives y reinas por siglos infinitos. Amén
Primera decena del mes: del 1 al 10
Día
1. La Cruz es el árbol en que quiso redimirnos
Jesús. Quiso morir con los brazos extendidos para
abrazar a todos los hombres. Amemos a quien tanto nos
ha amado.
Día 2. La Cruz es la escalera por la cual
podemos subir al Cielo. Quien pretenda salvarse por
otro camino, se equivoca y va a su eterna ruina.
Abracémonos con la Cruz.
Día 3. La Cruz es la balanza con que Jesús paga
el precio de nuestro rescate. Nuestros méritos son
nulos; los de Jesús son infinitos. Confiemos en Jesús
Crucificado.
Día 4. La Cruz es la espada con la cual
venceremos a los enemigos de nuestra salvación. Sin
ella seremos vencidos. Sin Jesús nada podemos; con Él
podemos todo.
Día 5. La Cruz es la palanca que, apoyándose en
los méritos de Jesús, nos da fuerzas para levantar la
pesadez de nuestra naturaleza caída y elevarla a lo
sobrenatural.
Día 6. La Cruz es el puente que, al atravesar
el abismo de la muerte, nos trasladará a las orillas
ciertas y placenteras de una eternidad feliz. i Ay del
que no se vale de ella!
Día 7. La Cruz es el martillo que aplastará un
día a cuantos van contra ella. De Dios nadie se burla.
Ahora calla; pero vendrá un día en que hablará y...
Premiará o castigará.
Día 8. La Cruz es la llave con que Jesús ha
querido abrirnos las puertas de la gloria y cerrarnos
las del infierno. Llevémosla siempre sobre nuestro
pecho y tengámosla en la cabecera de nuestro lecho.
Día 9. La Cruz es el áncora que nos salvará de
las tempestades del mar proceloso de este mundo y nos
conducirá al puerto seguro de salvación. Sin ella
pereceremos infaliblemente.
Día 10. La Cruz es el faro que ilumina nuestra
inteligencia, nos habla del infinito amor de un Dios y
nos muestra el término de nuestra vida. Pensemos en lo
que nos espera.
Segunda decena: del 11 al 20
Día
11. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la
blasfemia, o la proferida por labios inmundos, o
la declamada en la tribuna, o la impresa en el libro
herético o impío. iAborrezcámosla!
Día 12. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la
inmoralidad que a tantas almas seduce y que se
manifiesta en el hablar y vestir, en la playa y en los
espectáculos, en la novela y aún en el deporte.
iAlerta con ella!
Día 13. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la
impiedad, el desprecio que se hace de las cosas
sagradas; la burla y el sarcasmo contra las mismas; la
negación de las verdades y doctrinas de Jesús.
Día 14. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la
profanación que se hace impune y públicamente de
los días del Señor; la omisión de la Santa Misa; el
convertir los días santos en días de pecado.
Día 15. Lanzada contra el Corazón de Cristo son los
odios que reinan hoy en el mundo, tan contrario a
Aquel que vino a enseñarnos las dulzuras de la divina
Caridad y amor entre todos.
Día 16. Lanzada contra el Corazón de Cristo son las
persecuciones que sufre la Iglesia, salida del
Costado del Divino Redentor, sobre todo los que sufre
de parte de las naciones anticristianas.
Día 17. Lanzada contra el Corazón de Cristo es el
ateísmo materialista que pretende hoy dominar el
mundo, borrar de las inteligencias todo el orden
sobrenatural y sumirlo en el abismo de toda maldad.
Día 18. Lanzada contra el Corazón de Cristo son los
tantos sacrilegios como se cometen contra todo lo
más santo y sagrado y en la recepción de los santos
Sacramentos indignamente recibidos.
Día 19. Lanzada contra el Corazón de Cristo es el
desconocimiento que reina de la vida y doctrina de
Jesús, aun por parte de muchos cristianos, que lo son
solamente de nombre, pero no en realidad.
Día 20. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la
condenación eterna de tantos hombres, que no han
querido aprovecharse de la Divina Sangre, derramada
para su salvación.
Tercera decena: del 21 al 30
Día
21. Espina para el Corazón de Jesús es la falta de
una fe viva por parte de muchos que le aman y
sirven, y le sirven casi a la fuerza y arrastrándose
más que caminando, en la vida espiritual.
Día 22. Espina es la falta de conformidad con
la voluntad de Dios, que hace murmurar de la Divina
Providencia, cuando las cosas no suceden según el
propio gusto o capricho.
Día 23. Espina es la falta de caridad que
tienen los pudientes con los menesterosos. Siempre
habrá
pobres en el mundo; pero no habría de haber
miserables. Jesús impone la caridad como ley suya.
Día 24. Espina es la falta de devoción que
manifiestan muchos cristianos en sus mismas oraciones;
y las irreverencias que cometen en los templos con su
porte poco cristiano.
Día 25. Espina es para el Corazón de Jesús la falta
de paciencia y dominio propio de muchos
cristianos, que no saben sufrir la menor contrariedad
sin quejarse o incomodarse.
Día 26. Espina es para el Corazón de Jesús la sobra
de comodidades de aquellos cristianos que se
espantan al solo nombre del sacrificio y nada hacen
por amor de Jesús, que tanto sufrió por ellos.
Día 27. Espina es la sobra de amor propio que
domina en tantos corazones que no pueden soportar el
menor aviso o corrección, viviendo por otra parte
llenos de defectos.
Día 28. Espina es la sobra de negligencia con
que se hacen las cosas de Dios. Mientras algunos son
todo actividad y energía para las cosas puramente
temporales.
Día 29. Espina es la sobra de frialdad, causa
de que muchos cristianos, por otra parte buenos,
cometan muchos pecados veniales sin que traten de
enmendarse de ellos.
Día 30. Espina es para el Corazón de Jesús ver la
falta de cristianos en los templos y la sobra de
ellos en los centros de mundanas diversiones. El
Corazón de Jesús ama, y no es amado. ¿Qué haces tú? |