Sagrado Corazon de Jesus
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 [Sagrado Corazón de Jesús]

«Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra, y a quien llama se le abre». (Lc. 11, 9)

[Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío]

 

NOTA: Se sugiere rezar esta oración cuando surja algún problema. Puede rezarse en forma de triduo o novenario, o por un tiempo indeterminado. Se aconseja que, para rezarla con mayor provecho, se reciban los sacramentos de la confesión y comunión.

 

 

 

 

 

 

 


¡Sagrado corazón de Jesús en vos confío!

Corazón Sagrado de Jesús,
en Vos ponemos toda nuestra confianza, 
temiéndolo todo de nuestra fragilidad,
esperándolo todo de vuestra bondad:
sed el único objeto de nuestro amor,
el protector de nuestra vida,
el sostén en nuestra debilidad,
la reparación de nuestras faltas,
la seguridad de nuestra salvación y 
nuestro refugio en la hora de la muerte.  
Amén.

Sagrado Corazón de Jesus

La oración de la Iglesia venera y honra al Corazón de Jesús, como invoca su Santísimo Nombre. Adora al Verbo encarnado y a su Corazón que, por amor a los hombres, se dejó traspasar por nuestros pecados.

Catecismo de la Iglesia Católica, 2669

Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y amado a todos y a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros: "El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Ga 2, 20). Nos ha amado a todos con un corazón humano. Por esta razón, el sagrado Corazón de Jesús, traspasado por nuestros pecados y para nuestra salvación (cf. Jn 19, 34), "es considerado como el principal indicador y símbolo...del amor con que el divino Redentor ama continuamente al eterno Padre y a todos los hombres (Pío XII, Enc."Haurietis aquas": DS 3924; cf. DS 3812).

Catecismo de la Iglesia Católica, 478

La difusión de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús se debe a santa Margarita de Alacoque a quien Jesús se le apareció con estas palabras: "Mira este corazón mío, que a pesar de consumirse en amor abrasador por los hombres, no recibe de los cristianos otra cosa que sacrilegio, desprecio, indiferencia e ingratitud, aún en el mismo sacramento de mi amor. Pero lo que traspasa mi Corazón más desgarradamente es que estos insultos los recibo de personas consagradas especialmente a mi servicio."

Las revelaciones de Nuestro Señor a Santa Margarita María.

Esta devoción se origina en las revelaciones privadas de Nuestro Señor Jesucristo a una religiosa francesa, Santa Margarita María de Alacoque, en la localidad de Paray-Le-Monial, Francia, entre los años 1673 a 1675.

¿Quién fue Santa Margarita María?

Santa Margarita nació el 22 de Julio de 1647 y ya desde pequeña mostró una especial predisposición a la vida de oración. A los 22 años decide abrazar la vida religiosa. Cuando, aún indecisa respecto a cual Orden religiosa ingresar, visita el Monasterio de las Religiosas de la Visitación en Paray-Le-Monial, el 25 de Mayo de 1671, escucha la voz de Jesús que le dice: “ Aquí es donde yo te quiero”. Más tarde, al saber que esas religiosas se llamaban “Hijas de Santa María”, comprendió que la Santísima Virgen la llamaba entre sus hijas. Esta Orden religiosa había sido fundada por Sn Francisco de Sales y Santa Juana Francisca Fremiot de Chantal. Hace su profesión religiosa a los 25 años, en Noviembre de 1672.
Después de una fecunda vida dejó este mundo el 16 de Octubre de 1690. Fue canonizada por el Papa Benedicto XV el 13 de Mayo de 1920.

Institución y celebración de la fiesta.

La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús es celebrada el viernes siguiente a la Fiesta del Corpus Christi y varía año a año, de acuerdo al calendario litúrgico. Tanto la fiesta como la devoción fueron instituidas por la Santa Iglesia Católica, luego de aprobar el contenido de las referidas revelaciones, hechas por el mismo Jesucristo.
El primer propagador de dichas revelaciones y de esta devoción fue el confesor y guía espiritual de la Santa, el recientemente canonizado sacerdote jesuita, San Claudio de la Colombière.

La Virgen Maria y Santa Margarita María

Santa Margarita se caracterizó por una gran devoción a la Madre del Cielo. Desde pequeña le rezaba diariamente el Santo Rosario, le hizo voto de ayunar todos los sábados, y rezaba también, todos los días, siete Avemarías recordando los Siete Dolores de María, haciendo una genuflexión por cada dolor.
Al consagrarse a la vida religiosa le es permitido, por el Señor Obispo de Chalens, agregar a su nombre original, Margarita, el de María, como expresión de su gran amor a la Madre de Dios.
En una de sus apariciones Jesús le dijo: “Has sido confiada por Mí a mi Madre, para que seas formada por Ella según mis designios”.
En varias ocasiones la Santísima Virgen la premió con su presencia, acariciándola y animándola en sus cruces, prometiéndole su amparo. Santa Margarita María tuvo numerosos problemas de salud.
En una de sus visitas, Nuestra Señora se le apareció con el Niño Jesús en brazos y le dijo: “He aquí que viene a enseñarte lo que debes hacer”. Y después de permitirle que acariciara repetidas veces al Niño, la Virgen le dijo: “Que esto te sirva para siempre: quiero que te abandones a mi poder como has visto me he abandonado Yo en el Señor".
La vida de Santa Margarita María es una muestra más de la importancia que tiene en la vida espiritual el confiarnos a María Santísima, abandonándonos en Ella, siguiendo, como dice San Luis María Grignion de Monfort, el “medio más fácil, más corto, más seguro y más perfecto”, o sea, el de ir a Jesucristo por medio de María; el responder con humildad y amor de hijos a sus innumerables pedidos, desde Fátima en 1917 hasta los de nuestros días, y hacer la Consagración de nuestras vidas y familias a su Inmaculado Corazón.
Porque Dios Padre quiso que su Hijo viniera a nosotros, por obra y gracia del Espíritu Santo, a través del seno virginal de María, que tomara su carne y su sangre durante 9 meses, lo cuidara de pequeño y estuviera a su lado hasta sus 30 años, antes de salir a predicar. Por eso al entregar la vida a la Virgen María, uno está siguiendo el mismo camino que Dios Padre eligió y quiso para su Hijo.
Y Jesús, antes de expirar en la Cruz, selló con su Sangre, con la Santísima Virgen y San Juan, y con cada uno de nosotros, su testamento de Amor: nos dio a su Madre como Madre nuestra. Lea el Evangelio de San Juan (cap. 19, v. 25-27) y no dude que el Sagrado Corazón de Jesús le está diciendo hoy a la Virgen María, por usted: “Mujer aquí tienes a tu hijo”. Y a usted: “Aquí tienes a tu Madre”.
Y al igual que Juan, reciba a María Santísima en la casa de su pobre corazón. Ella le llevará tierna y seguramente al Sagrado Corazón de su Hijo.

Los Corazones de Jesús y María

El Papa Pío XII, en su Encíclica "Haurietis Acquas" del 15 de Mayo de 1956 sobre el culto y devoción al Corazón de Jesús nos dice: "A fin de que la devoción al Corazón Augustísimo de Jesús produzca frutos más copiosos en la familia cristiana y aún en toda la humanidad, procuren unir a ella la devoción al Corazón Inmaculado de la Madre de Dios. Ha sido voluntad de Dios que, en la obra de la Redención humana, la Santísima Virgen María estuviese inseparablemente unida con Jesucristo, tanto que nuestra salvación es fruto de la caridad de Jesucristo y de sus padecimientos, a los cuales fueron consociados íntimamente el amor y los dolores de su Madre."

Principales manifestaciones del Sagrado Corazón de Jesús

De las muchas manifestaciones que del Corazón de Jesús tuvo Santa Margarita María, cuatro son las consideradas más importantes.
Primera revelación principal (Diciembre 27,1673) Fiesta de san Juan Evangelista.
El corazón de Margarita entra en el Sagrado Corazón. Santa Margarita está en presencia del Amor Sacramentado. Jesús la hace reposar en su divino pecho donde le descubre "las maravillas de su amor y los secretos de su Corazón". Y le dice: "Mi divino Corazón está tan apasionado de amor a los hombres, en particular hacia ti, que, podiendo contener en El las llamas de su ardiente caridad, es necesario que las derrame valiéndose de ti, y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo...". Le pide en seguida su corazón y lo introduce en el suyo...
Luego el Señor lo saca y lo vuelve a colocar en el pecho de Margarita, "como una llama ardiente en forma de corazón". Este fuego le producirá un intenso dolor de costado, garantía de la verdad de la aparición. Margarita queda, durante muchos días, abrasada de amor.

Segunda revelación principal (1674). Nuestro Señor nos explica como representar y venerar su Corazón.

La Santa: "Ese día el divino Corazón se me presentó en un trono de llamas, transparente como el cristal, con la llaga adorable, rodeado de espinas significando las punzadas producidas por nuestros pecados...".
El Sagrado Corazón quiere difundir esa devoción por todo el mundo, como el último esfuerzo por abrasarnos con el fuego de su Amor.
En la nueva devoción Jesús pide venerar su Corazón divino bajo la forma de un corazón de carne, la llaga de la lanza estará bien visible, lo rodearán llamas y lo ceñirán las espinas llevando en la parte superior una cruz. "Los que lo honren públicamente recibirán gracias muy especiales".

Tercera revelación principal (1674). El Corazón de Jesús: hoguera ardiente de caridad.

Nos cuenta Santa Margarita: "...Estaba ante el Santísimo Sacramento expuesto con un extraordinario recogimiento y se presentó delante de mí Jesucristo, mi amado Dueño, todo resplandeciente de gloria, con sus cinco llagas brillantes como cinco soles, despidiendo de su Sagrada Humanidad rayos de luz de todas partes pero sobre todo de su adorable pecho, que parecía un horno encendido; y, habiéndose abierto, me descubrió su amante y amable Corazón, vivo manantial de tales llamas. Me fue haciendo entender entonces las inexplicables maravillas de su puro amor hacia los hombres de quienes no recibía más que ingratitudes... Amante apasionado se queja de la falta de amor de los suyos y, divino mendigo, nos tiende la mano pidiendo nuestro amor."

Le pide que comulgue cada vez que pueda, especialmente todos los primeros Viernes. Le pide también la Hora Santa en la noche del Jueves al Viernes, de 23 a 24 horas, para acompañarlo en la humilde y dolorosa oración que hizo a su Padre en el Huerto de los Olivos, antes de Su Pasión.

El Gran encuentro del 16 de Junio de 1675. Cuarta revelación principal.

El gran dolor del Corazón de Jesús. La institución de su Fiesta.
Es considerada la más importante. Ese día, se hallaba la Santa adorando el Santísimo Sacramento en profunda contemplación, cuando se le aparece Nuestro Señor Jesucristo mostrándole su Divino Corazón, y le dice: "Mira este Corazón que tanto ha amado a los hombres y al que nada se ha perdonado hasta consumirse y agotarse para demostrarles su Amor: y en cambio, no recibe de la mayoría más que ingratitudes, por las irreverencias, desprecios y sacrilegios hacia El en este Sacramento de Amor.'' (La Eucaristía)
"Pero lo que todavía me es más doloroso -agregó el Salvador con un acento que estremeció a la Santa- es que obran así hasta los corazones que, de manera especial, se han consagrado a Mí. Por esto fe pido que el viernes siguiente a la fiesta de Corpus Christi, se celebre una fiesta particular para honrar mi Corazón, comulgando en dicho día y reparando las ofensas que he recibido en eI Augusto Sacramento del Altar. Te prometo que mí Corazón derramará con abundancia las bendiciones de su Divino Amor sobre cuantos le tributen este homenaje y trabajen en propagar esta práctica".
Estas conmovedoras palabras nos llaman a un profundo cambio de vida.

La Divina Misericordia y el Sagrado Corazón
En las revelaciones que, bajo la devoción de la Divina Misericordia, Nuestro Señor hizo a la Beata Sor Faustina Kowalska entre 1931 y 1938, se vuelve a destacar lo dicho por Jesús a Margarita, en especial su promesa: "Los pecadores hallarán en mi Coraron la fuente v el océano infinito de mi misericordia11
Vemos aquí la profunda unión que hay entre estas dos devociones a Nuestro Señor Jesucristo: el Sagrado Corazón y la Divina Misericordia. Jesús pidió a Sor Faustina que pintara una imagen, según ella lo veía, con la inscripción "Jesús en Vos confío” abajo. En ella se observa a Nuestro Señor vestido con una túnica blanca, una mano levantada para bendecir, mientras con la otra toca la túnica a la altura del pecho, desde el cual salen dos grandes rayos de luz.
Jesús le dice: "Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo blanco representa el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de mi Misericordia en el mismo instante en que mi Corazón, que acababa de emitir su ultimo latido, fue abierto en la Cruz con la lanza".

Promesas que hizo Jesús a Santa Margarita, y por medio de ella a todos los devotos de su Sagrado Corazón:

- Les daré todas las gracias necesarias a su estado.
- Pondré paz en sus familias.
- Les consolaré en sus penas.
- Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte.
- Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.
- Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
- Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el Océano infinito de la misericordia.
- Las almas tibias se volverán fervorosas.
- Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.
- Daré a los sacerdotes el talento de mover los corazones más empedernidos.
- Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, y jamás será borrado de El.
- Les prometo en el exceso de mi misericordia, que mi amor todopoderoso concederá a todos aquellos que comulgaren por nueve primeros viernes consecutivos, la gracia de la perseverancia final; no morirán sin mi gracia, ni sin la recepción de los santos sacramentos. Mi Corazón será su seguro refugio en aquel momento supremo.

     Las condiciones para ganar esta gracia son tres:

1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción.
2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.
3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.

ORACIÓN PARA DESPUÉS DE CADA UNA DE LAS COMUNIONES DE LOS NUEVE PRIMEROS VIERNES

Jesús mío dulcísimo, que en vuestra infinita y dulcísima misericordia prometisteis la gracia de la perseverancia final a los que comulgaren en honra de vuestro Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes seguidos: acordaos de esta promesa y a mi, indigno siervo vuestro que acabo de recibiros sacramentado con este fin e intención, concededme que muera detestando todos mis pecados, creyendo en vos con fe viva, esperando en vuestra inefable misericordia y amando la bondad de vuestro amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.

NOVENA DE CONFIANZA AL SAGRADO CORAZÓN

Oh Señor Jesús, a tu Sagrado Corazón yo confío esta intención... Solo mírame, entonces haz conmigo lo que tu Corazón indique. Deja que tu Sagrado Corazón decida...Yo confío en ti... Me abandono en tu Misericordia, Señor Jesús! Ella no me fallará. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío. Sagrado Corazón de Jesús, creo en tu amor por mi. Sagrado Corazón de Jesús, que venga tu Reino.
Oh Sagrado Corazón de Jesús, te he pedido por tantos favores, pero con ansias te imploro por esta petición. Tómala, ponla en tu abierto y roto corazón, y cuando el Padre Eterno la mire, cubierta por tu Preciosa Sangre, no podrá rehusarla. Ya no sera mas mi oración, sino la tuya, Oh Jesús.
Oh Sagrado Corazón de Jesús, pongo toda mi confianza en Ti. Nunca permitas que me confunda...
Amén

NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Por la señal de la santa Cruz, etc. Señor mío Jesucristo, etc.

ORACIÓN PREPARATORIA¡Oh Corazón divinísimo de mi amado Jesús, en quien la Santísima Trinidad depositó tesoros inmensos de celestiales gracias! Concededme un corazón semejante a vos mismo, y la gracia que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, vuestro sagrado culto y bien de mi alma. Amén.

ORACIONES FINALES
Al Padre eterno.
¡Oh Padre Eterno! Por medio del Corazón de Jesús, mi vida, mi verdad y mi camino, llego a Vuestra Majestad; por medio de este adorable Corazón, os adoro por todos los hombres que no os adoran; os amo por todos los que no os aman; os conozco por todos los que, voluntariamente ciegos, no quieren conoceros. Por este divinísimo Corazón deseo satisfacer a Vuestra Majestad todas las obligaciones que os tienen todos los hombres; os ofrezco todas las almas redimidas con la preciosa sangre de vuestro divino Hijo, y os pido humildemente la conversión de todas por el mismo suavísimo Corazón. No permitáis que sea por más tiempo ignorado de ellas mi amado Jesús; haced que vivan por Jesús, que murió por todas. Presento también a Vuestra Majestad, sobre este santísimo Corazón, a vuestros siervos, mis amigos, y os pido los llenéis de su espíritu, para que, siendo su protector el mismo deífico Corazón, merezcan estar con vos eternamente. Amén.
Hacer aquí la petición que se desea obtener con esta novena

Oración.
¡Oh Corazón divinísimo de Jesús, dignísimo de la adoración de los hombres y de los ángeles! ¡Oh Corazón inefable y verdaderamente amable, digno de ser adorado con infinitas alabanzas, por ser fuente de todos los bienes, por ser origen de todas las virtudes, por ser el objeto en quien más se agrada toda la Santísima Trinidad entre todas las criaturas! ¡Oh Corazón dulcísimo de Jesús! Yo profundísimamente os adoro con todos los espíritus de mi pobre corazón, yo os alabo, yo os ofrezco las alabanzas todas de los más amantes serafines y de toda vuestra corte celestial y todas las que os puede dar el Corazón de vuestra Madre Santísima. Amén.

Rezar a continuación la oración del día que corresponda: DÍAS

DÍA PRIMERO
Acto de contrición y oración preparatoria.

Oración
. ¡Oh Corazón sacratísimo y melifluo de Jesús, que, con ferventísimos deseos y ardentísimo amor, deseáis corregir y desterrar la sequedad y tibieza de nuestros corazones! Inflamad y consumid las maldades e imperfecciones del mío, para que se abrase en vuestro amor; dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amantísimo Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma.
Tres Padrenuestros, tres Avemarías, en reverencia de las tres insignias de la Pasión con que se mostró el divino Corazón a Santa Margarita de Alacoque. Oraciones finales.

DÍA SEGUNDO
Acto de contrición y oración preparatoria.

Oración
. ¡Oh Corazón amabilísimo de Jesús, celestial puerta por donde nos llegamos a Dios y Dios viene a nosotros! Dignaos estar patente a nuestros deseos y amorosos suspiros, para que, entrando por vos a vuestro Eterno Padre, recibamos sus celestiales bendiciones y copiosas gracias para amaros. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, sí es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y Avemarías. Oraciones finales.

DÍA TERCERO
Acto de contrición y oración preparatoria.
Oración
. ¡Oh Corazón Santísimo de Jesús, camino para la mansión eterna y fuente de aguas vivas! Concededme que siga vuestras sendas rectísimas para la perfección y para el cielo, y que beba de vos el agua dulce y saludable de la verdadera virtud y devoción, que apaga la sed de todas las cosas temporales. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y Avemarías. Oraciones finales.

DÍA CUARTO
Acto de contrición y oración preparatoria.
Oración
. ¡Oh Corazón purísimo de Jesús, espejo cristalino en quien resplandece toda la perfección! Concededme que yo pueda contemplaros perfectamente, para que aspire a formar mi corazón a vuestra semejanza, en la oración, en la acción y en todos mis pensamientos, palabras y obras. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.

Tres Padrenuestros y Avemarías. Oraciones finales.

DÍA QUINTO
Acto de contrición y oración preparatoria.
Oración
. ¡Oh Corazón dulcísimo de Jesús, órgano de la Trinidad venerada, por quien se perfeccionan todas nuestras obras! Yo os ofrezco las mías, aunque tan imperfectas, para que supliendo vos mi negligencia, puedan aparecer muy perfectas y agradables ante el divino acatamiento. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.

Tres Padrenuestros y Avemarías. Oraciones finales.

DÍA SEXTO
Acto de contrición y oración preparatoria.

Oración
. ¡Oh Corazón amplísimo de Jesús, templo sagrado donde me mandáis habite con toda mi alma, potencias y sentidos! Gracias os doy por la inexplicable quietud. sosiego y gozo que yo he hallado en este templo hermoso de la paz, donde descansaré gustoso eternamente. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y Avemarías. Oraciones finales.

DÍA SÉPTIMO
Acto de contrición y oración preparatoria.
Oración
. ¡Oh Corazón clementísimo de Jesús!, divino propiciatorio, por el cual ofreció el Eterno Padre que oiría siempre nuestras oraciones, diciendo: "Pídeme por el Corazón de mi amantísimo Hijo Jesús; por este Corazón te oiré, y alcanzarás cuanto me pides". Presento sobre vos a vuestro Eterno Padre todas mis peticiones, para conseguir el fruto que deseo. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y Avemarías. Oraciones finales.

DÍA OCTAVO
Acto de contrición y oración preparatoria.

Oración
. ¡Oh Corazón amantísimo de Jesús, trono ígneo y lucidísimo, inflamado en el amor de los hombres, a quienes deseáis abrasados mutuamente en vuestro amor! Yo deseo vivir siempre respirando llamas de amor divino en que me abrase, y con que encienda a todo el mundo, para que os corresponda amante y obsequioso. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y Avemarías. Oraciones finales.

DÍA NOVENO
Acto de contrición y oración preparatoria.
Oración
. ¡Oh Corazón dolorosísimo de Jesús, que para ablandar nuestra dureza y hacer más patente el amor con que padecisteis tantos dolores y penas para salvarnos, los quisisteis representar en la cruz, corona de espinas y herida de la lanza, con que os manifestasteis paciente y amante al mismo tiempo! Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, correspondiendo agradecido a vuestro amor, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y Avemarías. Oraciones finales.

ACORDAOS

Acordaos ¡oh sagrado Corazón de Jesús! de todo lo que habéis hecho por salvar nuestras almas, y no las dejéis perecer. Acordaos del eterno e inmenso amor que habéis tenido por ellas; no rechacéis estas almas que vienen a Vos, agobiadas bajo el peso de sus miserias oprimidas bajo el de tantos dolores. Conmoveos a la vista de nuestra debilidad, de los peligros que nos rodean por todas partes, de los males que nos hacen suspirar y gemir.
Llenas de confianza y amor, venimos a vuestro Corazón, corno el corazón del mejor de los padres, del más tierno y más compasivo amigo. Recibidnos, ¡oh Corazón sagrado! en vuestra infinita ternura; hacednos sentir los efectos de vuestra compasión y de nuestro amor; sed nuestro apoyo, nuestro mediador cerca de vuestro Padre, y en nombre de vuestra preciosa sangre y de vuestros méritos, concedednos la fuerza en nuestras debilidades, consuelo en nuestras penas, y la gracia de amaros en el tiempo y de poseeros en la eternidad.
Corazón de Jesús, yo vengo a Vos porque sois mi único refugio, mi sola pero cierta esperanza; Vos sois el remedio de todos mis males, el alivio de todas mis miserias, la reparación de todas mis faltas, la seguridad de todas mis peticiones, la fuente infalible e inagotable para mi, y para todos la luz, fuerza, constancia, paz y bendición.
Estoy seguro que no os cansaréis de mí y que no cesaréis de amarme, protegerme y ayudarme, porque me amáis con un amor infinito.
Tened piedad de mi, según vuestra gran misericordia, y haced de mí, por mi, y en mí todo lo que queráis, porque yo me abandono a Vos con una entera confianza de que Vos no me abandonaréis jamás. Así sea.

ORACIÓN ANTE UNA IMAGEN DEL SAGRADO CORAZÓN

Oh amantísimo Jesús, como expresión de mi gratitud y en satisfacción de mis pecados yo, N…, os doy mi corazón. Me consagro enteramente a Vos y me propongo nunca más ofenderos o despreciar vuestra santa gracia.

ORACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS PARA UNA GRAVE NECESIDAD

Oh Divino Jesús que dijiste: «Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra, y a quien llama se le abre». Mírame postrado a tus plantas suplicándote me concedas una audiencia. Tus palabras me infunden confianza, sobre todo ahora que necesito que me hagas un favor:(Se ora en silencio pidiendo el favor)
¿A quién he de pedir, sino a Ti, cuyo Corazón es un manantial inagotable de todas las gracias y dones? ¿Dónde he de buscar sino en el tesoro de tu corazón, que contiene todas las riquezas de la clemencia y generosidad divinas? ¿A dónde he de llamar sino a la puerta de ese Corazón Sagrado, a través del cual Dios viene a nosotros, y por medio del cual vamos a Dios?
A Ti acudimos, oh Corazón de Jesús, porque en Ti encontramos consuelo, cuando afligidos y perseguidos pedimos protección; cuando abrumados por el peso de nuestra cruz, buscamos ayuda; cuando la angustia, la enfermedad, la pobreza o el fracaso nos impulsan a buscar una fuerza superior a las fuerzas humanas.
Creo firmemente que puedes concederme la gracia que imploro, porque tu Misericordia no tiene límites y confío en que tu Corazón compasivo encontrará en mis miserias, en mis tribulaciones y en mis angustias, un motivo más para oír mi petición.
Quiero que mi corazón esté lleno de la confianza con que oró el centurión romano en favor de su criado; de la confianza con que oraron las hermanas de Lázaro, los leprosos, los ciegos, los paralíticos que se acercaban a Ti porque sabían que tus oídos y tu Corazón estaban siempre abiertos para oír y remediar sus males.
Sin embargo... dejo en tus manos mi petición, sabiendo que Tú sabes las cosas mejor que yo; y que, si no me concedes esta gracia que te pido, sí me darás en cambio otra que mucho necesita mi alma; y me concederás mirar las cosas, mi situación, mis problemas, mi vida entera, desde otro ángulo, con más espíritu de fe.
Cualquiera que sea tu decisión, nunca dejaré de amarte, adorarte y servirte, oh buen Jesús.
Acepta este acto mío de perfecta adoración y sumisión a lo que decrete tu Corazón misericordioso. Amén.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre.
Sacratísimo Corazón de Jesús, en Vos confío
. (3 veces).

Letanías al Sagrado Corazón de Jesús 
Señor, ten piedad de nosotros. 

R.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.
 
R.
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. 

R.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos. 
R.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
 
R.
Cristo, escúchanos.  

Dios, Padre Celestial, 
R. Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, 
R. ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, 
R.
ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, 

     R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre, 

     R.
ten piedad de nosotros.ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen, 

     R.
ten piedad de nosotros.
Madre por el Espíritu Santo, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, 

     R.
ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, 
    
R. ten piedad de nosotros.ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, 
     R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros 
de la sabiduría, y de la ciencia, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad,
 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace, 
     R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, 

        R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, generoso para todos los que te invocan, 
     R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima por los pecadores, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, 
    
R. ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
     R.
perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, 
     R.
ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de Corazón, 
     R.
haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Oración:  Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece y concede el perdón a éstos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

Quince minutos ante el Sagrado Corazón Recopilado por José Gálvez Krüger

CONFORMIDAD DE NUESTRO CORAZÓN CON SU CORAZÓN
DESCENDÍ DEL CIELO NO PARA HACER MI VOLUNTAD, SINO LA DE MI PADRE
Hijo mío, Yo vine a la tierra para hacer la voluntad de Aquél que me envió. Sabía cuántos insultos, dolores, desprecios y tormentos me estaban reservados, y sin embargo, no vacilé en abrazar la voluntad de mi Padre. Todo esto era bien poco en comparación de la amargura que experimentaba mi Corazón al pensar en la ingratitud de los hombres que, ciegos y deslumbrados los unos con el amor de los placeres y el brillo de las riquezas, y dormidos los otros sobre los papeles de sus negocios, los primeros no han querido verme, y los otros apenas se despiertan, o se despiertan   tan tarde que hacen inútiles mis enseñanzas y la vida que di por ellos. ¡ Oh ingratitud incomprensible! Tu también hijo mío te apartas de mi. ¿Por qué corres tras de lo que no has de conseguir? ¿Por qué te precipitas en las fuentes cenagosas que no apagan la sed? Por qué no escuchas mi voz, cuando te llamo como el padre más cariñoso, como el amigo más fiel? En mi Corazón y en el de mi Purísima Madre, que también lo es tuya, encontrarás el manantial que nunca se agota. Te ofrezco dulzuras incomparables y tú prefieres el acíbar que produce el remordimiento, a cambio de un  momento de placer. Buscas una dicha ficticia y engañosa, y a pesar del afán con que la buscas, tienes que confesar que no la encuentras. ¿Sabes por qué? Porque has despreciado la Ley que yo te di, y te has desviado de la senda que yo te tracé. Si alguna vez me sigues, tu paso es tan inseguro que el menor obstáculo te hace retroceder.
¡Oh dulcísimo Corazón! Ya que dijistes: Qui fecerit voluntatem Patris mei, ipse meus frater est, yo quiero ser tu hermano.
Y para que yo pueda llevar con propiedad este título deliciosísimo que me da tu amor, ayúdame Madre mía, y Tú, Jesús mío, modelos de humildad y obediencia. Yo propongo en adelante conformarme con tu voluntad, Corazón adorable de Jesús.
Y si te dignas darme tribulaciones, te amaré siempre, Corazón pacientísimo.
Si quieres darme alegrías, te amaré siempre, Corazón humildísimo.
Si quieres darme enfermedades y pobreza, te amaré siempre, Corazón modestísimo.
Si quieres que me injurien y calumnien, te amaré siempre, Corazón mansísimo. Si quieres que me ensalcen, te amaré siempre, Corazón perfectísimo.
Y si quieres que me humillen, que mis parientes me nieguen, que los amigos me falten y que la sociedad me abandone, haz que te ame siempre, Corazón santísimo, porque todo lo que no eres Tú, nada es, y  no quiero confiar sino en ti, para que pueda morir exclamando:
Cumplí tu voluntad, Jesús divino,
Mientras viví en el mundo cenagoso;
Y hoy, por mi dicha, al fin de este camino
Espero me recibas amoroso.

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES

PRIMER VIERNES

Yo te prometo, en el exceso de la misericordia de mi corazón, que mi amor omnipotente concederá a todos los que comulguen los primeros viernes de mes, durante nueve meses consecutivos, la gracia de la penitencia final, y que no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, asegurándoles mi asistencia en la hora postrera.

 ¡Oh buen Jesús, que prometisteis asistir en vida, y especialmente en la hora de la muerte, a quien invoque con confianza vuestro Divino Corazón! Os ofrezco la comunión del presente día, a fin de obtener por intercesión de María Santísima, vuestra Madre, la gracia de poder hacer este año los nueve primeros viernes que deben ayudarme a merecer el cielo y alcanzar una santa muerte. Amén.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS VIERNES

Jesús mío, os doy mi corazón..., os consagro toda mi vida..., en vuestras manos pongo la eterna suerte de mi alma... y os pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de vuestras promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a veros y gozaros en el cielo. Amén.

SEGUNDO VIERNES
Les daré todas las gracias necesarias a su estado.

Jesús misericordioso, que prometisteis, a cuantos invoquen confiados vuestro Sagrado Corazón, darles las gracias necesarias a su estado: os ofrezco mi comunión del presente día para alcanzar, por los méritos e intercesión de vuestro Corazón Sacratísimo, la gracia de una tierna, profunda e inquebrantable devoción a la Virgen María.
Siendo constante en invocar la valiosa providencia de María, Ella me alcanzará el amor a Dios, el cumplimiento fiel de mis deberes y la perseverancia final. Amén.

ORACIÓN FINAL.
Jesús mío, os doy mi corazón...

TERCER VIERNES
Pondré paz en las familias. Bendeciré los lugares donde se venera la imagen de mi Corazón.

Jesús amantísimo, que prometisteis bendecir las casas donde se venera la imagen de vuestro Sagrado Corazón, yo quiero que ella presida mi hogar; os ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por vuestros méritos y por la intercesión de Vuestra Santa Madre que todos y cada uno de los miembros de mi familia conozcan sus deberes; los cumplan fielmente y logren entrar en el cielo, llenas las manos de buenas obras.
¡Oh Jesús, que os complacéis en alejar de nuestro hogar las disensiones, las enfermedades y la miseria! Haced que, nuestra vida sea una no interrumpida acción de gracias por tantos beneficios. Amén.
Jesús mío, os doy...

CUARTO VIERNES
Seré su consuelo en todas las tribulaciones.

Jesús mío, que prometisteis consuelo a cuantos a Vos acuden en sus tribulaciones: os ofrezco mi Comunión del presente día para alcanzar de vuestro Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de vuestra Madre Santísima la gracia de venir al Sagrario a pedir fuerza y consuelo cuantas veces me visiten las penas. ¡Oh Jesús, oh María, consolad y salvad a los que sufren! ¡Haced que ninguno de sus dolores se pierda para el cielo! Amén.
Jesús mío, os doy…

QUINTO VIERNES
Derramaré copiosas bendiciones en todas sus empresas.

Jesús mío, que prometisteis bendecir los trabajos de cuantos invoquen confiados Vuestro Divino Corazón: os ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por vuestra Santísima Madre la gracia de que bendigáis mis estudios..., mis exámenes..., mi oficio..., y todos los trabajos de mi vida.
Renuevo el inquebrantable propósito de ofreceros cada mañana al levantarme, y por mediación de la Santísima Virgen, las obras y trabajos del día..., y de trabajar con empeño y constancia para complaceros y alcanzar en recompensa el cielo. Amén.
Jesús mío, os doy...

SEXTO VIERNES
Los pecadores hallarán en mi Corazón un océano de misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, siempre abierto a los pecadores arrepentidos: os ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por vuestros méritos infinitos y por los de vuestra Santísima Madre la conversión de cuantos obran mal. Os suplico, ¡buen Jesús!, inundéis su corazón de un gran dolor de haberos ofendido. Haced que os conozcan y os amen. Dispensadme la gracia de amaros más y más y en todos los instantes de mi vida, para consolaros y reparar la ingratitud de quienes os olvidan. Amén.
Jesús mío, os doy…

SÉPTIMO VIERNES
Las almas tibias hallarán fervor. Las almas fervorosas llegarán presto a la perfección.

Sin vuestro auxilio, Jesús mío, no podemos avanzar en el camino del bien. Señor, por mediación de la Virgen María, os ofrezco la comunión de este día para que avivéis en mi alma el amor a vuestro Corazón Sagrado y concedáis este amor a cuantos no lo sienten. Ayudado de vuestra divina gracia lucharé, Señor, para que cada semana..., cada mes..., avance un poco en la virtud que más necesito. Amén.
Jesús mío, os doy…

OCTAVO VIERNES
Daré a cuantos trabajan por la salvación de las almas el don de ablandar los corazones más endurecidos.

Sagrado Corazón de Jesús, que prometisteis inspirar a los que trabajan por la salvación de las almas aquellas palabras que consuelan, conmueven y conservan los corazones; os ofrezco mi comunión de hoy para alcanzar, mediante la intercesión de María Santísima, la gracia de saber consolar a los que sufren y la gracia de volver a Vos, Señor, a los que os han abandonado.
¡Dulce Salvador mío, concededme y ayudadme a salvar almas! ¡Son tantos y tantos los desgraciados que empujan a los demás por el camino del vicio y del infierno! Haced, Señor, que emplee toda mi vida en hacer mejores a los que me rodean y en llevarlos conmigo al cielo. Amén.
Jesús mío, os doy...

NOVENO VIERNES
Guardaré recuerdo eterno de cuanto un alma haya hecho a mayor gloria de mi Corazón. Los que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, de donde no será borrado.

Os ofrezco, Jesús mío, la Comunión del presente día para alcanzar la gracia de saber infundir en el alma de cuantos me rodean ilimitada confianza en vuestro Corazón Divino. Dadme cuanto necesito para llevar a Vos a los que luchan..., a los que lloran..., a los caídos..., a los moribundos... Y dignaos, ¡oh Jesús!, escribir hoy mi nombre en vuestro Corazón y decir a los ángeles que rodean vuestro Tabernáculo: «Este nombre es el de un devoto que, amándome mucho, quiere consolarme del olvido e ingratitud de tantos hombres.» Amén.
Jesús mío, os doy…

MES DEL CORAZÓN DE JESÚS

  1. Oración Preparatoria.- Oh Dios, que por medio del Corazón de tu Hijo, herido por nuestras culpas, te dignas, en tu misericordia infinita, darnos los tesoros de tu amor; te pedimos nos concedas que, al presentarte el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el homenaje de una digna satisfacción. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
  2. Consideración del día.
  3. Oración final.- Oh Señor Jesús tus santos misterios infundan en nosotros un fervor divino, conque, recibida la suavidad de tu dulcísimo Corazón, aprendamos a despreciar lo terreno y amar lo celestial. Tu que vives y reinas por siglos infinitos. Amén

Primera decena del mes: del 1 al 10

Día 1. La Cruz es el árbol en que quiso redimirnos Jesús. Quiso morir con los brazos extendidos para abrazar a todos los hombres. Amemos a quien tanto nos ha amado.
Día 2. La Cruz es la escalera por la cual podemos subir al Cielo. Quien pretenda salvarse por otro camino, se equivoca y va a su eterna ruina. Abracémonos con la Cruz.
Día 3. La Cruz es la balanza con que Jesús paga el precio de nuestro rescate. Nuestros méritos son nulos; los de Jesús son infinitos. Confiemos en Jesús Crucificado.
Día 4. La Cruz es la espada con la cual venceremos a los enemigos de nuestra salvación. Sin ella seremos vencidos. Sin Jesús nada podemos; con Él podemos todo.
Día 5. La Cruz es la palanca que, apoyándose en los méritos de Jesús, nos da fuerzas para levantar la pesadez de nuestra naturaleza caída y elevarla a lo sobrenatural.
Día 6. La Cruz es el puente que, al atravesar el abismo de la muerte, nos trasladará a las orillas ciertas y placenteras de una eternidad feliz. i Ay del que no se vale de ella!
Día 7. La Cruz es el martillo que aplastará un día a cuantos van contra ella. De Dios nadie se burla. Ahora calla; pero vendrá un día en que hablará y... Premiará o castigará.
Día 8. La Cruz es la llave con que Jesús ha querido abrirnos las puertas de la gloria y cerrarnos las del infierno. Llevémosla siempre sobre nuestro pecho y tengámosla en la cabecera de nuestro lecho.
Día 9. La Cruz es el áncora que nos salvará de las tempestades del mar proceloso de este mundo y nos conducirá al puerto seguro de salvación. Sin ella pereceremos infaliblemente.
Día 10. La Cruz es el faro que ilumina nuestra inteligencia, nos habla del infinito amor de un Dios y nos muestra el término de nuestra vida. Pensemos en lo que nos espera.

Segunda decena: del 11 al 20

Día 11. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la blasfemia, o la proferida por labios inmundos, o la declamada en la tribuna, o la impresa en el libro herético o impío. iAborrezcámosla!
Día 12. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la inmoralidad que a tantas almas seduce y que se manifiesta en el hablar y vestir, en la playa y en los espectáculos, en la novela y aún en el deporte. iAlerta con ella!
Día 13. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la impiedad, el desprecio que se hace de las cosas sagradas; la burla y el sarcasmo contra las mismas; la negación de las verdades y doctrinas de Jesús.
Día 14. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la profanación que se hace impune y públicamente de los días del Señor; la omisión de la Santa Misa; el convertir los días santos en días de pecado.
Día 15. Lanzada contra el Corazón de Cristo son los odios que reinan hoy en el mundo, tan contrario a Aquel que vino a enseñarnos las dulzuras de la divina Caridad y amor entre todos.
Día 16. Lanzada contra el Corazón de Cristo son las persecuciones que sufre la Iglesia, salida del Costado del Divino Redentor, sobre todo los que sufre de parte de las naciones anticristianas.
Día 17. Lanzada contra el Corazón de Cristo es el ateísmo materialista que pretende hoy dominar el mundo, borrar de las inteligencias todo el orden sobrenatural y sumirlo en el abismo de toda maldad.
Día 18. Lanzada contra el Corazón de Cristo son los tantos sacrilegios como se cometen contra todo lo más santo y sagrado y en la recepción de los santos Sacramentos indignamente recibidos.
Día 19. Lanzada contra el Corazón de Cristo es el desconocimiento que reina de la vida y doctrina de Jesús, aun por parte de muchos cristianos, que lo son solamente de nombre, pero no en realidad.
Día 20. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la condenación eterna de tantos hombres, que no han querido aprovecharse de la Divina Sangre, derramada para su salvación.

Tercera decena: del 21 al 30

Día 21. Espina para el Corazón de Jesús es la falta de una fe viva por parte de muchos que le aman y sirven, y le sirven casi a la fuerza y arrastrándose más que caminando, en la vida espiritual.
Día 22. Espina es la falta de conformidad con la voluntad de Dios, que hace murmurar de la Divina Providencia, cuando las cosas no suceden según el propio gusto o capricho.
Día 23. Espina es la falta de caridad que tienen los pudientes con los menesterosos. Siempre habrá
pobres en el mundo; pero no habría de haber miserables. Jesús impone la caridad como ley suya.
Día 24. Espina es la falta de devoción que manifiestan muchos cristianos en sus mismas oraciones; y las irreverencias que cometen en los templos con su porte poco cristiano.
Día 25. Espina es para el Corazón de Jesús la falta de paciencia y dominio propio de muchos cristianos, que no saben sufrir la menor contrariedad sin quejarse o incomodarse.
Día 26. Espina es para el Corazón de Jesús la sobra de comodidades de aquellos cristianos que se espantan al solo nombre del sacrificio y nada hacen por amor de Jesús, que tanto sufrió por ellos.
Día 27. Espina es la sobra de amor propio que domina en tantos corazones que no pueden soportar el menor aviso o corrección, viviendo por otra parte llenos de defectos.
Día 28. Espina es la sobra de negligencia con que se hacen las cosas de Dios. Mientras algunos son todo actividad y energía para las cosas puramente temporales.
Día 29. Espina es la sobra de frialdad, causa de que muchos cristianos, por otra parte buenos, cometan muchos pecados veniales sin que traten de enmendarse de ellos.
Día 30. Espina es para el Corazón de Jesús ver la falta de cristianos en los templos y la sobra de ellos en los centros de mundanas diversiones. El Corazón de Jesús ama, y no es amado. ¿Qué haces tú?

 
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