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Las cinco apariciones de la Virgen de Cuapa
(Nicaragua)
15 de abril

San Francisco de Cuapa es un pequeño poblado
en el departamento nicaragüense de Chontales,
a 152 kms. al este de Managua, capital de la
nación. La palabra "Cuapa" se deriva de "coatl
pan", que en el idioma indígena nahualt significa:
“por encima de la serpiente”.
Allí la Virgen maría se aparece en 1980 a
Bernardo Martínez. Las apariciones fueron
reconocidas por el Obispo en 1982 y por la
conferencia episcopal nicaragüense y el lugar
de las apariciones es santuario nacional y fue
indulgenciado durante el jubileo del año 2000. |
Bernardo Martínez nació en Cuapa, Nicaragua en
1931. Era un campesino sencillo y humilde, piadoso y
servicial, que le gustaba ayudar en la Iglesia como
sacristán.
Desde muy niño Bernardo quiso ser sacerdote, pero no
pudo lograrlo en su juventud. Después de las
apariciones, por un regalo preciosísimo de la
Santísima Virgen, Bernardo, a los 64 años de edad,
es ordenado sacerdote en la Catedral de León,
Nicaragua, en 1995. Muere como santo sacerdote en el
año 2000 y se celebra la misa de resurrección en la
misma catedral.
LA IMAGEN DE LA VIRGEN SE ILUMINA
Las primeras señales de las apariciones empiezan
a ocurrir el 15 de abril de 1980 en la iglesita de
Cuapa donde Bernardo era sacristán. Al llegar él a
la sacristía se encuentra la imagen de la Virgen
toda iluminada.
El propio Bernardo relata:
“Pensé‚ que eran los muchachos que jugando en la
plaza habían quebrado las tejas y así era que entraba
claridad sobre la imagen. Me acerque‚ para ver y vi
que no había ningún agujero en el techo; salí para ver
si por las ventanas entraba luz de afuera y no vi
nada; volví cerca de la imagen a ver si le habían
puesto un rosario fosforescente, mire‚ las manos, los
pies, el cuello... No era nada de eso. La luz no salía
de ninguna cosa, la luz salía de ella. Con la
iluminación que ella daba se podía caminar sin
tropezar. Y era de noche, casi las ocho de la noche
porque había llegado tarde.“
Desde ese momento los milagros empiezan a ocurrir en
el corazón del humilde campesino. Él que antes tendía
a la ira, según su propio testimonio, y peleaba con
las personas cuando algo no estaba bien, ahora se
quedaba callado.
PRIMERA APARICIÓN
La primera aparición ocurre el día 8 de mayo de
1980. Bernardo decidió irse a pescar al río,
camino de regreso con su pesca, se recostó a un árbol
a rezar. A las tres de la tarde ve un relámpago y, sin
saber de dónde venía, caminó unos seis pasos y vio
otro relámpago, entonces empezó a ver la imagen de la
Virgen de La Asunción, conocida en Nicaragua como la
Purísima o la Inmaculada Concepción.
Bernardo cuenta que “la
nube era blanquísima... daba resplandor en toda
dirección, rayos de luz como el sol. Sobre la nube
estaban los pies de una bellísima señora. Los pies los
tenía descalzos. El vestido era blanco y largo. Tenía
una cinta celeste en la cintura. Manga larga. La
cubría un manto color crema pálido con bordados de oro
en la orilla. Las manos tenía juntas sobre el pecho.”
Entonces le dije: "¿Cómo
llama Usted?". Ella me contestó con una voz
dulcísima que se llama
María. Vi cómo movía los labios. Entonces dije:
¡Es viva!. ¡Habló!. ¡Me ha contestado mi pregunta.
Le pregunto, entonces, que de dónde venía. Me dijo
con misma dulzura: "Vengo
del cielo. Soy la madre de Jesús", y yo
inmediatamente le pregunto -acordándome de lo que el
sacerdote me había dicho-
"¿Qué quiere?". Ella respondió:
"Quiero que recen el
Rosario todos los días”; “no quiero que lo recen
solamente en el mes de Mayo. Quiero que lo recen
permanentemente, en familia... desde los niños que
tengan uso de razón... que lo recen en una hora fija
cuando ya no haya problemas con los quehaceres del
hogar".
Ella me explicó que al Señor no le gustan las
oraciones que hacemos a la ligera o mecánicamente. Por
eso nos recomienda el rezo del rosario con la lectura
de las citas bíblicas y que pongamos en practica la
palabra de Dios. Y continuó diciendo:
"Ámense: Cumplan con sus
deberes. Hagan la Paz. No pidan la paz al Señor porque
si ustedes no la hacen NO habrá paz"
Después me dijo:
"Renueva los cinco primeros sábados. Muchas gracias
recibieron cuando ustedes lo hicieron”.
Antes de la guerra nosotros lo hacíamos -nos
confesábamos y comulgábamos cada primer sábado de mes-
pero como Señor nos había librado de que hubiera
derramamiento de sangre en Cuapa, ya no seguimos con
esta práctica.
Después dijo: "Nicaragua
ha sufrido mucho desde el terremoto. Está amenazada a
sufrir más todavía. Seguirán sufriendo si ustedes no
cambian Y después en breve pausa me dijo: "Reza, ¡Hijo
mío, el Rosario por todo el mundo. Dile a creyentes y
a no creyentes que al mundo lo acechan graves
peligros. Pido al Señor que aplaque su justicia; pero,
si ustedes no cambian, abreviarán la venida de la
Tercera Guerra Mundial'.
Después de decir estas palabras yo comprendí que tenía
que decirlo a la gente y le dije:
"Señora, yo no quiero
problemas tengo muchísimos en la Iglesia. Dígaselo a
otra persona.”
Entonces me dijo Ella:
"No, porque el Señor te ha escogido a vos para que des
el mensaje".
Bernardo prefirió guardar todo en secreto. A los ocho
días cuando iba en busca de una ternera, buscó otro
camino que no fuera el de la aparición. Después de
caminar un rato, vio un relámpago y sintió el gozo de
la primera vez; luego vino otro relámpago y enseguida
vio a la Virgen. Ella le dijo en tono amable pero de
reclamo: “¿Por qué no
has dicho lo que te mandé a que dijeras?” ,Y
Bernardo respondió: “Es que
tengo miedo. Tengo miedo de que se burlen de mí”.
Y entonces la Virgen le dijo:
”No tengas miedo. Yo te voy
a ayudar; dile al sacerdote”. Hubo otro
relámpago y luego desapareció.
SEGUNDA APARICIÓN
El 8 de junio Bernardo fue al lugar de las
apariciones, más no sucedió nada. Pero a la noche tuvo
un sueño en el que vio a la Virgen en el lugar de las
apariciones. Cuenta Bernardo que:
Era como de día. Yo estaba
en el lugar donde la vi por primera vez. Recé el
rosario. Al terminar vi de nuevo los dos relámpagos y
ella se presentó. En el sueño, yo le dije: "Que
quieres, madre mía?". Y después yo le dije algunos
pedidos que tenía, porque ya la gente me encargaba
cosas. Me contestó diciendo:
"Unas se van a realizar,
otras no".
Luego ella le señaló una zona del cielo y allí
apareció, como en cine, una multitud de personas con
vestidos hermosísimos. Él lo describe así:
“Miré un grupo de personas,
que, vestidas de blanco caminaban hacia donde sale el
sol. Cantaban. Los oía, pero no entendía las palabras.
Tenían un gozo que yo jamás había visto". Luego
apareció otro grupo, y la Virgen me dijo:
"Mira. Éstas son las
primeras comunidades cuando empezó el cristianismo.
Son los primeros catecúmenos. Muchos de ellos fueron
mártires. ¿Quieren ustedes ser mártires?. ¿Te gustaría
a vos ser mártir?".
Bernardo sigue relatando:
“Yo no sabía lo que esto
significaba pero le dije que sí. Después vi otro
grupo, vestido de blanco con rosarios luminosos en las
manos. Se les veía en oración, rezaban el Padrenuestro
y diez Avemarías. Yo rezaba con ellos. Después vi un
tercer grupo, todos vestidos de color café".
Luego de haber rezado me dijo la Señora:
“Estos recibieron el
rosario de mano de los primeros.”
Vino un cuarto grupo, pero estos venían vestidos
como nosotros vestimos. Sentí de pronto que podía
entrar en este grupo, porque vestían como yo. Pero me
miré las manos y me las vi negras, ellos, en cambio,
como los anteriores despedían luz. Entonces dije:”Señora
con estos me voy porque están vestidos como yo”.
Ella me dijo: "No, todavía
te falta, tienes que decir a la gente lo que has visto
y oído. Te he mostrado la gloria del Señor, y esto van
a adquirir ustedes si obedecen al Señor, la palabra
del Señor, si perseveran en el rezo del Santo Rosario
y ponen en práctica la palabra del Señor'”.
TERCERA APARICIÓN
Para la aparición que correspondía al 8 de julio
la Virgen no vino al lugar de las apariciones, sino
que Bernardo tuvo un sueño que tiene que ver con las
peticiones y encargos que la gente le hacía. En el
sueño, Bernardo ve a un ángel y éste le dice que la
oración que había él hecho, en el lugar de la
aparición y donde la Virgen no llegó, había sido
escuchada.
Entre las peticiones de mucha gente, se encontraba la
de una señora que tenía un hermano preso, acusado
injustamente; y el ángel trajo un mensaje para ellos.
El ángel dijo: “Ve y
dile a la hermana que el preso está muy triste; que le
aconseje que no firme un documento; que lo van a
presionar para que lo firme haciéndose responsable de
un dinero; él es inocente. Que ella no se aflija, que
va a poder hablar con él a solas, que la van a tratar
con amabilidad. Que vaya el lunes al comando de
Juigalpa a dar todos los pasos para sacarlo, porque
ese día lo van a dar. Que lleve mil córdobas porque le
van a cobrar la multa”.
También le dijo al ángel que tenía dos recomendaciones
para la Santísima Virgen de una prima y “le dije que
se trataba de problemas en el hogar por el vicio del
papá y del hermano y de problemas en el trabajo”. No
entró en más detalles. El ángel le contestó
diciendo: "Que las personas
que los rodean tengan paciencia con ellos, que no les
reclamen nada cuando ellos están ebrios". Después
añadió: "Ve y dile a ellos que no sigan con ese vicio,
que lo hagan poco a poco y que así se irá quitando el
deseo".
Luego le dijo que a su primo le avisara que le iban a
robar, le iban a asaltar, le iban a tirar en un pie
hiriéndole el talón izquierdo y que más tarde, lo iban
a matar, Entonces al oír esto, se asustó tanto que le
dijo al ángel: "¿No se
revocará a esa sentencia contra mi primo rezando
muchos rosarios?". El contestó: "No. De eso va a
morir, pero se le puede prolongar la vida si él toma
los consejos".
Luego añadió para su prima:
"Que no tenga miedo. Que se mantenga firme donde
está. Que no abandone el trabajo porque como profesora
que tiene fe en el Señor puede hacer mucho bien a los
hombres".
Y continuó diciendo: "No
den la espalda a los problemas y no maldigan a nadie".
Bernardo, despierto del sueño, hizo lo que el ángel
mandó. Todo salió como el ángel había dicho.
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CUARTA APARICIÓN
En agosto no hubo aparición, sino hasta el
mes de septiembre. Bernardo fue acompañado de
mucha gente, al lugar de la aparición; y como
era costumbre, al segundo relámpago veía a la
Señora, solo que esta vez la vio como niña.
Bernardo la describió así:
“Ella era bellísima,
pero niña. Era pequeña, vestía una túnica color
crema pálido. No tenía velo, ni corona, ni manto.
Ningún adorno, ni bordado. El vestido era largo,
manga larga y estaba ceñido con un cordón rozado a
la cintura. El cabello le caía a los hombros y era
color café. Los ojos también, aunque más claros,
casi color miel. Toda ella irradiaba luz. Se
parecía a la Señora, pero era una niña. Era como
una niña de ocho años”. |
Cuando le habló, le dio el mensaje diciendo:
“Quiero que recen el
rosario, todos los días. No quiero que lo recen
solamente el mes de mayo”...
Entonces Bernardo le dijo:
"Déjate ver para que todo el
mundo crea. Estas personas que están aquí quieren
conocerte", pero después de escucharme me dijo:
"No. Basta con que vos les
des el mensaje porque el que no va a creer aunque me
mire no creerá".
Entonces yo ya no insistí más con Ella de que se
dejara ver, sino que le hablé del templo que la gente
quería hacer en honor a Ella. El Padre Domingo nos
dijo que eso no lo podía decidir él, que se lo
dijéramos a la Santísima Virgen. Así fue cómo yo le
hice esta pregunta. Porque un señor de Matagalpa nos
había dado ya C$80.00 cordobas para este fin.
Ella me contesta diciendo:
"No. El Señor no quiere
templos materiales. Quiere los templos vivos que son
ustedes. Restauren el sagrado templo del Señor. En
ustedes tiene el Señor todas sus complacencias". Y
continuo diciendo: "Ámense. Ámense unos a otros.
Perdónense. Hagan la paz. No la pidan solo. Háganla!".
Yo le dije pegunté que hacía con los C$80.00
córdobas que tenia en las manos. Pensaba yo si debía
devolverlos. Me dijo que los diera para la
construcción de la capilla de Cuapa. Y añadió:
"De hoy en adelante no
tomes ni un centavo para ninguna cosa". Después
me dijo que no dijera "iglesia" a lo material porque
la iglesia y los templos somos nosotros; que esas son
capillas o casas de oración.
Yo había pensado preguntado mi duda porque no sabia
si seguir o no en el catecumenado. Lo hice para ver
que‚ me aconsejaba. Ella me dijo:
"No. No salgas. Siempre
sigue firme en el catecumenado. Poco a poco vas a
comprender todo lo que significa el catecumenado. En
comunidad mediten las Bienaventuranzas alejados del
bullicio". Después añadió: "No voy a volver el 8 de
octubre, sino el 13". Y la nube la elevo.
QUINTA APARICIÓN
Eran las 3 de la tarde del 13 de octubre cuando
de pronto se formo un gran circulo luminoso en la
tierra. Todos sin excepción alguna, lo vieron;
como un solo rayo que caía y marcaba este circulo
luminoso en el suelo. La luz venia de arriba. Baje la
vista y vi a la Señora. Esta vez la nube estaba sobre
las flores que habíamos llevado y sobre la nube los
pies de la Señora. ¡Bellisima!. Ella extendió las
manos y nos llegaron rayos de luz a todos. Yo al ver a
la Señora así con sus brazos extendidos dije a la
gente: "Mirenla! Ahi
esta !".
Dijo Ella: "No. No todos
pueden verme". Yo dije de nuevo a la gente:
"La Señora esta en el
montón de piedras sobre las flores". Entonces
dije a la Señora: "Señora,
que te miren para que crean! porque muchos no creen.
Me dicen que a mi se me aparece el Diablo. Y que la
virgen esta muerta y hecha polvo como cualquier
mortal. Que te vean, Señora!". Ella no me
contestó nada. Se llevó las manos al pecho en
actitud como la Imagen de la Dolorosa y como esa
Imagen puso el rostro pálido, el manto cambio a un
color gris, puso el rostro triste y lloro.
Yo también lloré. Yo temblaba al verla as y le dije:
"Señora, Perdóneme por lo
que le he dicho!.Yo soy culpable!. iPerdoneme!."
Entonces me contesto diciendo:
"Yo no estoy enojada ni me
enojo". Le pregunte‚ yo:
"Y por que llora?. La veo
llorando." Ella me dijo:
"Me da tristeza la dureza
del corazón de esas personas. Pero vos tenes que hacer
oración por ellas para que cambien".
Mientras yo continuaba llorando, Ella dio el mensaje:
"Recen el Rosario,
mediten los misterios. Escuchen la palabra de Dios en
ellos dicha. Ámense. Ámense unos a otros. Perdónense.
Hagan la paz. No pidan la paz sin hacerla porque si no
la hacen no sirve para nada el que la pidan. Cumplan
con sus deberes. Pongan en practica la palabra del
Señor. Busquen ser agradables a Dios. Sirvan al
prójimo que así le agradan”.
Cuando termino de dar el mensaje, yo me acorde de las
recomendaciones de las personas de Cuapa. Le dije:
"Señora, tengo muchas
recomendaciones. Usted, Señora, las sabe todas".
Entonces, me dijo ella: "Me
piden cosas sin importancia. Pidan fe para tener
fuerza para llevar cada uno su cruz. Los sufrimientos
de este mundo no se les pueden quitar. Los
sufrimientos es la cruz que ustedes tienen que llevar.
La vida así es. Hay problemas con el marido, con la
esposa, con los hijos, con los hermanos. Hablen,
platiquen para que resuelvan los problemas en paz. No
vayan a la violencia. Nunca vayan a la violencia.
Pidan fe para tener paciencia”.
Después me dijo: "Ya no
me veras mas en este lugar". Yo pensé que
definitivamente no la vería mas y me puse a gritar:
"¡No nos dejes, Madre mía!".
Entonces me dijo: "No se
aflijan. Yo estoy con ustedes aunque no me miren. Soy
la Madre de todos ustedes, pecadores. Ámense unos a
otros. Pendonéense. Hagan la paz porque si ustedes no
la hacen no habrá paz. No vayan a la violencia. No
vayan nunca a la violencia. Nicaragua ha sufrido mucho
desde el terremoto y seguirá sufriendo si ustedes no
cambian. Si ustedes no cambian abreviaran la venida de
la tercera guerra mundial. Reza, reza, hijo mío, por
todo el mundo. Al mundo lo acechan graves peligros.
Una madre no olvida nunca a sus hijos. Y yo no he
olvidado lo que ustedes sufren. Soy la Madre de todos
ustedes, pecadores. Invóquenme con estas palabras:
Santísima Virgen, vos sos mi Madre, La Madre de todos
nosotros pecadores". |