La Virgen del Rocio (España)
11 de mayo
La Devoción de los Rocieros
La Virgen
del Rocío es una pequeña talla, que se venera en
la ermita de El Rocío (Almonte,Huelva).
Su popularidad es grande en todo el mundo, ya que
su veneración ha dado lugar a la romería más
importante de España, que en la actualidad
congrega cada año a más de un millón de personas.
La devoción a la SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROCÍO
constituye, por su tradición y su contenido
espiritual, un cauce extraordinario de
espiritualidad cristiana. La experiencia lo
demuestra el testimonio de tantas personas que han
desarrollado y vivido su fe por este camino.
Todas las
Hermandades Rocieras tienen prácticas religiosas
durante todo el año, dirigidas por su Capellán como la
celebración de la Misa semanalmente, rosarios,
etc. que dan testimonios de que la vida del rociero no
es más que la vida de un cristiano que intenta
acercarse a Dios a través de su madre y todo ello con
el talante alegre de nuestra tierra.
La Hermandad de Almonte España, provincia de
Huelva, es hoy la heredera de la historia devocional
de Nuestra Señora del Rocío, a ella le compete la
administración y organización de los cultos y Romería
y como asociación pública de la Iglesia, es
probablemente la de mayor poder de convocatoria de
todo el orbe católico.
EL HALLAZGO
La historia del
Rocío ha estado envuelta en una leyenda, como ocurre
con otras muchas advocaciones, que viene recogida en
la Reglas de la Hermandad Matriz de 1758:
«Entrado el siglo XV de la Encarnación del Verbo
Eterno, un hombre que, o apacentaba ganado o había
salido a cazar, hallándose en el término de la Villa
de Almonte, en el sitio llamado de La Rocina (cuyas
incultas malezas le hacían impracticables a humanas
plantas y sólo accesible a las aves y silvestres
fieras), advirtió en la vehemencia del ladrido de los
perros, que se ocultaba en aquella selva alguna cosa
que les movía a aquellas expresiones de su natural
instinto. Penetró aunque a costa de no pocos trabajos,
y, en medio de las espinas, halló la imagen de aquel
sagrado lirio intacto de las espinas del pecado, vio
entre las zarzas el simulacro de aquella Zarza Mística
ilesa en medio de los ardores del original delito;
miró una Imagen de la Reina de los Ángeles de estatura
natural, colocada sobre el tronco de un árbol. Era de
talla y su belleza peregrina. Vestíase de una túnica
de lino entre blanco y verde, y era su portentosa
hermosura atractivo aún para la imaginación más
libertina.
Vino a Almonte y refirió todo lo sucedido con la cual
noticia salieron el clero y el cabildo de esta villa y
hallaron la santa imagen en el lugar y modo que el
hombre les había referido, notando ilesa su belleza,
no obstante el largo tiempo que había estado expuesta
a la inclemencia de los tiempos, lluvias, rayos de sol
y tempestades. Poseídos de la devoción y el respeto,
la sacaron entre las malezas y la pusieron en la
iglesia mayor de dicha villa, entre tanto que en
aquella selva se le labraba templo.».
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EL TEMPLO
Hoy la historia
sitúa los orígenes del Rocío dos siglos antes y
todo indica que fue el mariano monarca Alfonso
X el Sabio quien pudiera haber erigido aquella
primera ermita, tras su conquista de Niebla en
1262, mandando colocar allí la bella imagen de la
Virgen. Las crónicas históricas cuentan que el rey
Alfonso X el sabio, allá por el año 1270 mandó
erigir una ermita consagrada a la Virgen en el
lugar llamado de Las Rocinas, que había sido
reconquistado a los árabes. Las mismas crónicas
relatan cómo en esos mismos lugares, el rey creó
un coto de caza, atraído por la belleza del lugar
y la cantidad de ciervos existente. Este coto se
conoce hoy como Coto de Doñana. |
Aquella ermita de
diez varas de largo y del estilo mudéjar andaluz
sus muros de tapial, las jambas y roscas de los arcos,
de ladrillo a la morisca, con grueso tendel ;la
cubierta toda de madera. En su interior, humilde y
sencillo, es grato y placentero, sobre el piso
ladrillado se eleva con tres escalones de bordillos
vidriado de verde.
Aquella primera ermita duro hasta el terremoto de
Lisboa, en 1755, que la dejo en ruina, la virgen del
Rocío fue llevada a Almonte y estuvo allí durante
dos años seguidos, celebrándose allí la Romería del
Rocío en el pueblo Almonteño, la reforma de la ermita
acabaron en el año 1758.
Unos años más tarde, en 1760 se bendijo un
Santuario de dimensiones mayores y orientado de Este a
Oeste, era de estilo mudéjar, pero su fachada
tenía algunos elementos barrocos. En esta nueva
Ermita, también fueron necesarias reformas
significativas que tuvieron lugar en 1915, hasta que
finalmente se procedió a su demolición para construir
el actual Santuario.
El año 1964 se colocó la primera piedra del actual
Santuario, siendo entonces Obispo de la Diócesis
Monseñor Cantero Cuadrado. El Santuario es de estilo
barroco, si bien se podría denominar barroco- rural
sevillano.
La Virgen del Rocío entró en su nuevo Santuario el día
12 de abril de 1969, y fue bendecido por el Obispo de
Huelva Don José María García Lahiguera.
El día 28 de mayo de 1999, tuvo lugar un acto de
presentación al pueblo de Almonte del nuevo retablo de
la Virgen, que apareció por ver primera en su
nuevo Camarín. El 14 de junio de ese mismo año, se
cumplía el sexto aniversario de la visita del Papa al
Rocío, y el retablo se bendijo solemnemente por
Monseñor Don Ignacio Noguer Carmona, Sr. Obispo de
Huelva.
El 8 de junio de 1919 tuvo lugar uno de los
acontecimientos mas significativos e importantes en la
historia rociera: La Coronación Canónica de Nuestra
Señora del Rocío.
El día 14 de junio de 1993, su Santidad Juan Pablo
II se arrodillaba para orar ante la Reina de las
Marismas. El Papa bendijo cada uno de los
Simpecados de todas las Hermandades que se encontraban
allí. Se mostró como un rociero más, fue claro y
contundente en su mensaje, hermoso desde la primera a
la última palabra y pidió a los rocieros que fuéramos
evangelizadores de Cristo y Testimonio de Amor a
María.
LA TALLA
La Virgen del
Rocío responde en su interior a una talla completa, de
finales del siglo XIII, que
por la coincidencia cronológica, parece que es la
imagen primitiva que Alfonso X el Sabio colocara
aproximadamente en el año 1280, que fue además, cuando
se levantó la primera Ermita.
Desde finales del siglo XVI, principios del XVII,
la Virgen del Rocío comenzó a ser vestida como la
vemos en la actualidad. Entonces, siguiendo el
gusto de la época, y según la moda de los Austrias, se
adaptó a la imagen con ropas de ricos brocados y telas
bordadas con detalles de inigualable belleza.
Las prendas que comprende su atuendo son la saya,
también conocida como basquiña, que tiene forma de
campana y no lleva pliegues ni arrugas; el corpiño
ajustado en el cuerpo y la gola que da forma a su
rostrillo y se transforma en el mismo. Las sobremangas,
adaptadas a los brazos, son amplias y deja asomar la
manga por debajo. El velo de las vírgenes cubre su
cabeza y el manto parte desde sus hombros.
A esto hay que sumar otros elementos realizados en
orfebrería como son la media luna, la Ráfaga, el cetro
y su corona.
Este cambio resultó muy positivo, aunque cuando se
produjeron tuvieron el desacuerdo de los más ortodoxos
de entonces, sin embargo estéticamente es todo un
deleite a los ojos y una gran riqueza para el arte
sacro.
LA HERMANDAD DEL ROCÍO
La Hermandad
matriz de la Virgen es la de Almonte, se creó en el
siglo XV bajo la protección del venerable Clero y la
Corporación Municipal de la Villa de Almonte,
esta hermandad se llamaba entonces "Cofradía de Ntra.
Sra. de las Rocinas" el primer documento escrito de
dicha hermandad data del año XVII en el año 1640.
El año 1653, un 29 de junio, festividad de San
Pedro, Nuestra Señora de las Rocinas es nombrada, en
una Función Solemne, Patrona de la Villa de Almonte
(Huelva).
La Hermandad Matriz de Almonte porta sobre sus
hombros la difícil misión de difundir la devoción a la
Blanca Paloma ya la vez condicionar la masiva llegada
de nuevos rocieros a unas leyes no escritas, que
se encuentran sostenidas en una sólida y centenaria
tradición, y evitar que se desvirtúe una de las más
puras manifestaciones de religiosidad popular de
Andalucía.
Es también la Hermandad Matriz de Almonte la encargada
de aceptar como filial a las nuevas hermandades
rocieras, que estos tiempos proliferan por medio
mundo, procurando que se sientan plenamente integradas
en el seno de la numerosa familia rociera.
Entre las funciones de la Hermandad de Almonte se
encuentran la de cuidar la ermita, la casa de la
Virgen; la de custodiar sus vestidos y exvotos;
organizar los cultos y por encima de todas sus
obligaciones, la Hermandad Matriz de Almonte tiene
encomendado por su pueblo el cuidado de su patrona, la
protección de la Virgen del Rocío.
La importancia actual de la Hermandad Matriz de
Almonte, no reside tanto en la antigüedad de su
fundación como en haber sido capaz de erigirse en la
legítima heredera de las atribuciones que otros
momentos de la historia ostentaron el ayuntamiento de
Almonte y la iglesia.
TRASLADOS A ALMONTE
Los traslados
de la virgen del Rocío a su pueblo de Almonte viene
desde cientos de años, la aldea del Rocío se encuentra
a 4 leguas del pueblo de Almonte, cuando Almonte le
ocurría algún hecho triste como epidemias, guerras,
sequías, malas cosechas, hambre...Almonte
iba a por su patrona, la virgen del Rocío, donde
permanecía el tiempo necesario en la parroquia de
Almonte, donde se le celebraba cultos y misa, y
después era de nuevo llevada a la virgen hacia la
ermita del Rocío.
El primer documento escrito sobre un traslado es en el
año 1607, donde un documento dice que la virgen sea
traída hasta el pueblo de Almonte por "Sequía", el día
21 de Abril de 1607, aunque a la virgen del Rocío se
la trasladaba muchísimos antes del 1607pero no hay
ningún documentos escrito sobre esos traslados.
Son los numerosos traslados de la virgen del Rocío
hacia Almonte desde la primera referencia escrita
sobre un traslado en 1607 hasta los días de hoy en
este siglo XXI, muchos traslados por motivos tristes
como de alegrías, la virgen del Rocío podía venir en
un año en tres ocasiones hasta Almonte, este hecho
ocurrió en el año 1738 donde queda recogido en un
documento, la estancia podía ser corta o larga según
por el motivo de que se trajera a la virgen, no venia
Almonte todos los años, podía venir cada un año o tres
hasta incluso se podía llegar a no visitar a Almonte
en treinta años.
A mediados del siglo XX, el pueblo de Almonte
decide que cada siete años, la virgen del Rocío visite
a su pueblo se trata, pues, de una tradición
reciente pero sabia que el pueblo Almonteño acepta sin
imposición. El carácter de rogativa que justificaban
los traslados de los siglos XVII y XVIII e incluso XIX
van perdiendo sentido.
Esta tradición de traer a la virgen del Rocío a su
pueblo de Almonte, data del año 1949, desde ese año a
la virgen del Rocío es trasladada a su pueblo
Almonteño de siete en siete años.
Cuando surge esta nueva tradición de los siete
años, la virgen es trasladada en agosto en fechas del
conocido Rocío chico, en esa fecha es trasladada a
Almonte, allí permanece 9 meses, dos semanas antes de
la romería del Rocío la virgen sale en procesión
vestida de reina por el pueblo de Almonte, donde
recorre las calles Almonteñas, una semana después, es
de nuevo vestida de pastora, y es trasladada de nuevo
a la aldea del Rocío, para que a sin una semana
después se celebre la tradicional romería de Almonte,
la romería del Rocío.
Durante este camino hacia el pueblo, la Virgen va
tapada para que el polvo que se levanta no dañe su
estructura. Los adornos del Paso es tradición que
sean llevados por las ancianas almonteñas, conocidas
popularmente como "las abuelas almonteñas". El camino
de ida es nocturno, está salpicado de hogueras y se
hace campo a través por sitios previamente
determinados, que cada siete años constituyen el mismo
itinerario.
Al llegar a Almonte, la Virgen es colocada sobre
una tarima, para ser bien vista por todos, en el lugar
llamado “El Chaparral”. Allí, el párroco del pueblo es
el encargado de quitarle a la Virgen el guardapolvo
que la cubrió en el camino, y el velo que tapó su
cara. La tradición manda que el velo ha de ser
quitado en el momento en que el primer rayo solar del
día ilumine el rostro de la Señora. En ese momento
cientos de trabucos y escopetas, disparan salvas en
honor de la Virgen
ROMERÍA DE PENTECOSTÉS
La Romería es
el acontecimiento más importante del año rociero. Pero
es Romería de Pentecostés,
es decir, reunión del pueblo para celebrar, con María,
su Madre, la venida del Espíritu Santo. Se calcula
que, en los últimos años, la asistencia de personas a
la romería se acerca al millón y medio de personas.
Los actos oficiales de la romería comienzan la
mañana del Sábado anterior a Pentecostés haciendo su
presentación las Hermandades ante la Virgen del
Rocío, representada por la Hermandad Matriz, que las
acoge en su nombre.
El siguiente acto es el Rosario que reza el pueblo
de Almonte, en la noche del sábado, con el fín de
invitar a las Hermandades Filiales congregadas a
participar en el Rosario del Domingo. En la
mañana del Domingo de Pentecostés se celebra lo que
constituye el acto central de la Romería: la Misa
Pontificial presidida por el Obispo de Huelva – y
concelebrada por los Capellanes de las Hermandades-
ante el retablo que forman los SIMPECADOS de las
mismas. Por la noche se celebra el Rosario con todas
la Hermandades Filiales. La Romería culmina con la
salida procesional, a hombros de los almonteños, de la
Virgen del Rocío que visita a sus Hermandades.
El lunes de Pentecostés de cada año, la Virgen sale
en procesión por las calles de la aldea, portada a
hombros de los almonteños. Este acto pone fin a la
peregrinación, y tras él los peregrinos inician el
camino de vuelta a sus respectivos puntos de partida.
Distintos actos del camino y la procesión se han hecho
tremendamente populares, como el paso de las
hermandades por el Río de Quema, la presentación de
todas las congregaciones ante la hermandad matriz ya
en la aldea, el salto de la reja por parte de los
almonteños para sacar la Virgen en procesión...
Entre los rocieros es un honor poder acercarse y un
gran honor poder llevarla sobre los hombros aunque sea
solo un instante, cosa nada fácil por la cantidad
de gente que se acumula a su alrededor. Aunque siempre
que un fiel forastero se lo pida a algún almonteño,
suelen abrirle paso para que pueda realizar su promesa
o deseo de portar a la patrona de Almonte.
LOS EXORNOS
Si verdaderamente hay una fecha exacta sobre los
exornos en las calles, es en el 1887 que en
compensación por no haberse celebrado el Rocío chico,
se acuerda celebrar con más fastos la venida se habla
por vez primera de fuegos artificiales y de arcos en
las calles.
En la actualidad los exornos de las calles, son
verdaderas obras de artes hechas por los vecinos de
Almonte, se trata de una arquitectura efímera basada
en madera y papel que representan arcos triunfales y
templetes sobre columnas y pechinas de los más
variados estilos arquitectónicos que va desde el
gótico al barroco, aderezados con la impronta del
gusto popular. Evolución de los primeros exornos de
finales del pasado siglo, realizados con romeros,
telas blancas y encajes.
Estas auténticas catedrales efímeras es el fruto de
los vecinos de Almonte, ejecutado por artistas locales
y sufragados con las cuotas que cada casa aporta
durante años para recibir a su Patrona, con la
dignidad e importancia que este acontecimiento
requiere.